Nuevas formas de medir el envejecimiento (III)


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Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

 

Nuevas formas de medir el envejecimiento (I), 1

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV), 5, 6

 

  1. – Ratio ajustada por discapacidad

Otra forma alternativa de medir el envejecimiento y su posible carga es utilizando ajustes por discapacidad, pues con la edad aumenta notablemente la proporción de personas con problemas funcionales. Consiste en calcular la ratio entre personas con problemas de discapacidad respecto a personas sin discapacidad. Concretamente la Ratio de Dependencia de Adultos con Discapacidad (RDAD) es el cociente entre el número de adultos de al menos 20 años de edad que tienen discapacidad y el número de adultos también con al menos 20 años de edad que no tienen discapacidad.

Se ha calculado la ratio para España, período 2015-2050. Los datos de población se obtienen de las proyecciones de población a largo plazo del INE. La proyección de discapacidad se calcula aplicando a estas proyecciones de población las tasas específicas de discapacidad por edad de 2008; para ello se utiliza la Encuesta sobre Discapacidad, Autonomía personal y Situaciones de Dependencia (EDAD-2008) del INE. Se considera que una persona tiene discapacidad si declara dificultad para realizar actividades de la vida diaria (cuatro de tipo instrumental y cinco básicas). Esta forma de aplicar una discapacidad “constante” tiene limitaciones pues se están produciendo cambios de tendencia que afectan a los resultados finales (WC Sanderson and S Scherbov: “Remeasuring Aging”. Science, vol 329, 2010).

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Nuevas formas de medir el envejecimiento (II)


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Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

Nuevas formas de medir el envejecimiento (I), 1

Nuevas formas de medir el envejecimiento (III), 4

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV), 5, 6

 

  1. -Edad cronológica

Hasta ahora la forma habitual de medición del envejecimiento ha sido la edad cronológica. Tiene sus ventajas. Es fija, permite aplicarla fácilmente en proyecciones; permite comparaciones internacionales. Con ella se obtiene el porcentaje de personas mayores (65 y más años respecto al total de la población), que es la medida más común del envejecimiento, y la Ratio de Dependencia Demográfica (RDD), que considera a la población dependiente respecto de otros conjuntos, y que se define como el cociente entre el número de personas de 65 años o más años y el número de personas en edad laboral de 20-64 años (o de 16-64). Se pueden calcular diferentes RDD según se modifique el numerador o el denominador. La idea que subyace en ellos es la de aproximarse a la “carga” que supone un elevado número de personas mayores respecto a la población que potencialmente ha de sostenerla, la población en edad laboral a través de contribuciones sociales e impuestos. Es una ratio sencilla, sin refinar, pues con esta medida se asume que las personas se vuelven dependientes de otras cuando alcanzan los 65 años.

De acuerdo a esta edad cronológica, el número de personas mayores en España se habrá incrementado extraordinariamente a mediados de siglo (2050) un 80,4%, hasta alcanzar los 15,2 millones. La proporción de mayores llegará al 38,2% respecto a toda la población, una de las cifras más alta de Europa. El RDD se habrá más que duplicado alcanzando las 77,5 personas mayores por cada 100 de 20-64 años (Tabla 1). Un escenario difícil de manejar para las finanzas públicas y la actividad económica.

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Nuevas formas de medir el envejecimiento (I)


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Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (III), 4

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV), 5, 6

Introducción

El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales más importante de este siglo XXI. Los grandes capítulos de gasto público están asociados de alguna forma a la edad, por lo que éstos están afectados por el cambio en las estructuras de edad, y en concreto por el aumento del número y proporción de personas mayores.  La demografía del envejecimiento se centra en este grupo de población, las personas mayores (los viejos), y en el proceso de cambio de las estructuras demográficas, el envejecimiento.

Al hablar de personas mayores (los viejos) consideramos que existe un concepto de vejez claro y que es posible definir una medida útil para decidir cuándo una persona es mayor, o una cohorte es vieja. Esto significa el establecimiento de un UMBRAL a partir del cual se clasifica a una persona como mayor. Pero este umbral es controvertido.

Demógrafos, sociólogos, economistas y políticos tratan de buscar fórmulas para definir ese umbral y por consiguiente la relación existente entre las personas que lo superan y el resto de la población. El envejecimiento no es otra cosa sino el aumento de la importancia del grupo de mayores en esa relación.

La medición del envejecimiento tiene un uso potencialmente extraordinario en el ámbito económico y sanitario. Tradicionalmente el envejecimiento se ha calculado por los cambios en la proporción del conjunto de personas definidas como mayores respecto al total de la población. El umbral arbitrario pero aceptado ahora (y que cambiará en el futuro), para formar parte de ese conjunto es los 65 años. Ese umbral también permite relacionar al conjunto de mayores con el de personas potencialmente activas, por ejemplo las de 20-64 años, y calcular ratios de dependencia demográfica.

Porcentaje de personas mayores y ratio de dependencia han copado las mediciones del envejecimiento. Las proyecciones de población avisan de que el proceso de envejecimiento se va a acelerar y las ratios de dependencia van a empeorar al aumentar notablemente las personas mayores respecto a los activos potenciales. Esta situación es un caldo de cultivo para pesimismos, alarmas, intentos de reforma en los sistemas de protección social (gasto público) y para un debate permanente.

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