Dos envejecimientos y medio


Antonio Abellán García, Alba Ayala García, Ana López Sala. Departamento de Población, CSIC

El proceso de envejecimiento continúa: en España sigue aumentando la proporción de personas mayores (65 y más años), que alcanza el 18,6% (2016), sustentado por una esperanza de vida creciente y por una fecundidad baja.

Esa cifra agregada esconde el carácter multimodal del proceso. Sobre envejecimiento general se debate a menudo: consecuencias, desafíos, propuestas para afrontarlos. Pero ahora queremos prestar atención a la relación entre envejecimiento y territorio, aumentando la escala geográfica del enfoque, pues nos permite otra perspectiva. Descubrimos dos patrones o procesos diferenciados: el envejecimiento en el mundo rural y el envejecimiento importado de extranjeros asentados en municipios costeros.

El primer envejecimiento es conocido. Afecta a miles de municipios, los más pequeños, especialmente los de 2000 habitantes o menos (5.864, de los 8.125 que hay en España), y se extiende especialmente por el interior y norte de la España peninsular (Figura 1). En este territorio rural viven 779.180 personas mayores, el  28,2% de toda su población. Su evolución ha estado determinada por la forma de ocupación del espacio desde tiempos históricos, por el (escaso) tamaño geográfico del municipio y de su núcleo cabecera, por el tipo de actividades económicas realizadas, y por la historia del desarrollo económico de la España de los 60 del pasado siglo con su desenlace de éxodo rural masivo hacia las grandes ciudades y núcleos industriales. El resultado de todo ello ha sido un envejecimiento in situ, la aparición de dificultades para prestación de los servicios demandados (debido a la dispersión y fragmentación de la demanda), una escasa visibilidad y un cierto olvido de sus problemas, hasta que recientemente ha acabado siendo un tema relevante para políticos y autoridades: se ha creado el Comisionado para los retos demográficos, cuya finalidad es preparar una estrategia nacional para dar respuesta y paliar los problemas del  envejecimiento y el despoblamiento territorial, y los efectos de la población flotante, población aún por definir.

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Dónde y entre quién viven las personas mayores


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Mª Dolores Puga González, Antonio Abellán García, Rogelio Pujol Rodríguez. Departamento de Población, CSIC.

En el mundo rural los problemas aumentan en relación inversa a su población y a su capacidad de respuesta. La dispersión de la población en núcleos pequeños y distantes dificulta la prestación de servicios, ya que esto exige una proximidad del productor del servicio al beneficiario. La concentración de servicios sociales y de salud en centros urbanos favorece una mejor relación coste/servicio/beneficio; es factible atender a un mayor conjunto de población con la misma inversión económica. En España hay 8.117 municipios, de los que 5.831 tienen menos de 2.001 habitantes (72% de todos los municipios); a estos los consideramos rurales; 1.534 municipios tienen entre 2.001 y 10.000 habitantes, que llamamos intermedios; el resto son urbanos, 752 municipios.

Además de la dispersión, el mundo rural sigue perdiendo población y dejando como residentes a personas mayores que han decidido no trasladarse a la ciudad, o no han podido o ni se lo han planteado. En 2014, viven 2.773.849 personas en los municipios rurales (6% de la población de España), de las que 774.799 son personas de edad (65 y más años), que suponen el 28% de la población rural. Sin embargo, el mayor número de personas de edad se concentra en los municipios urbanos (6,3 millones) e intermedios (1,3 millones); por ejemplo, en los dos municipios más grandes de España (Madrid y Barcelona) viven casi un millón de personas mayores, 200.000 más que en todos los municipios rurales.

Un reto añadido viene dado por la distribución de las distintas generaciones en el territorio, pues los territorios que han perdido más rápidamente población por emigración, han perdido también heterogeneidad generacional. Las relaciones sociales en las que participan miembros de distintas generaciones favorecen un mayor nivel de bienestar en la vejez, al facilitar a la persona de edad el acceso a un mayor abanico de información y recursos de distintos tipos.

Por tanto es relevante no sólo en dónde viven los mayores sino también entre quién viven. El índice de diversidad etaria mide la probabilidad de un vecino de encontrarse con otro vecino de un grupo de edad distinto al suyo (se toman los tres grandes grupos de edad: jóvenes, adultos y mayores), es decir, mide la heterogeneidad generacional (Figura 1). Cuanto más alto es el índice (colores verdes) mayor es la diversidad o heterogeneidad generacional; y cuanto más bajo es el índice (colores rojo y naranja), mayor concentración de personas del mismo grupo de edad.

En amplias zonas del interior de Galicia, ambas Castillas, Aragón, interior de Cataluña, Extremadura y Andalucía Oriental, que se corresponden con miles de municipios rurales, y si exceptuamos las áreas urbanas y sus áreas de influencia, puede observarse cómo los mayores viven fundamentalmente entre mayores, con escasa diversidad generacional, que no les permite aprovechar plenamente todos los beneficios de vivir en sociedad.

mapa-muni-intergen-2arbol-enredHablando gráficamente. Datos estadísticos del blog Envejecimiento [en-red]

Dónde y entre quién viven las personas mayores  (29-10-2015)

Figura 1.- Diversidad etaria municipal. España, 2011

arbol-enredPara citar este documento: Puga González, M.D.; Abellán García, A.; Pujol Rodríguez, R. Dónde y entre quién viven las personas mayores. Blog Envejecimiento [en-red], 29 de octubre, 2015. ISSN 2387-1512. Disponible en: https://envejecimientoenred.wordpress.com/2015/10/29/donde-y-entre-quien-viven-las-personas-mayores/

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