Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, 17 de octubre


Antonio Abellán García, Alba Ayala García, Departamento de Población, CSIC. Rogelio Pujol Rodríguez, Instituto Nacional de Estadística.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, establecido por Naciones Unidas, Eurostat ha publicado algunos datos sobre la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (16-10-2017). La reducción del número de personas en riesgo es uno de los objetivos de la Estrategia Europa 2020.

El riesgo de pobreza no depende exclusivamente del nivel de ingresos, sino también de las condiciones materiales de vida y del estatus de trabajo de los miembros del hogar. Por este motivo, se ideó un indicador que comprendiese estos parámetros, y ampliar así el concepto al de pobreza o exclusión social. El indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty or Exclusion) combina estos tres componentes o situaciones: a) las personas en riesgo de pobreza económica (renta disponible); b) que tienen carencia material severa (acceso a una serie de elementos materiales); c) que viven en hogares con baja intensidad de empleo.

Una persona está en situación de “riesgo de pobreza o exclusión social” si se encuentra en al menos una de las tres situaciones anteriores. Leer el resto de esta entrada »

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Cómo han transitado las personas mayores por la crisis económica, medida a través del riesgo de pobreza o exclusión social


Antonio Abellán García, Rogelio Pujol Rodríguez. Departamento de Población, CSIC.

La crisis económica no ha golpeado por igual a todos los estratos de la población ni a todos los grupos de edad. Aparentemente las personas mayores han evitado lo peor de la crisis, pero esa imagen encierra un espejismo, como se explicará.  Es posible que un cambio de tendencia en la evolución económica descubra que sus condiciones económicas y materiales de vida no son tan buenas.

Indicador de riesgo de pobreza o exclusión social. Dentro de la estrategia de crecimiento “Europa 2020” de la Unión Europea se acordó, entre otros objetivos, luchar contra la pobreza y la exclusión social. El riesgo de pobreza no depende exclusivamente del nivel de ingresos, sino también de las condiciones materiales de vida y del estatus de trabajo de los miembros del hogar. Por este motivo, se ideó un indicador que comprendiese estos parámetros, y ampliar así el concepto al de pobreza o exclusión social. El indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty or Exclusion) combina estos tres componentes o dimensiones: a) las personas en riesgo de pobreza económica (renta disponible); b) que tienen carencia material severa (acceso a una serie de elementos materiales); c) que viven en hogares con baja intensidad de empleo.

Riesgo de pobreza (económica). Se dice que una persona se encuentra en riesgo de pobreza cuando sus ingresos disponibles están por debajo del umbral de la pobreza; umbral que se sitúa en el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo en el hogar (INE: Metodología). Esto convierte al indicador en una medida relativa. Por ejemplo, una persona mayor con la misma pensión, podría estar en un momento por debajo del umbral de la pobreza, pero en otro momento, años más tarde, podría estar por encima si la mediana de los ingresos hubiese bajado, como es el caso de una fuerte recesión que haya provocado paro y bajos salarios en el resto de la gente. No hay que confundir este componente o dimensión (riesgo de pobreza) con la denominación del indicador global AROPE (riesgo de pobreza o exclusión social).

Carencia material severa. Existe esta carencia cuando las personas no pueden permitirse al menos cuatro ítems de una lista de nueve (poder pagar a tiempo los gastos relacionados con la vivienda principal; mantener la vivienda a temperatura adecuada; afrontar gastos imprevistos; comer carne, pollo o pescado al menos tres veces por semana; pagar unas vacaciones al menos una semana al año; poseer un automóvil; una lavadora;  un televisor en color y un teléfono).

Baja intensidad de empleo en el hogar. Se refiere a aquellas personas (0-59 años) que viven en hogares en los que sus miembros en edad de trabajar lo hicieron durante menos del 20% del tiempo potencial durante el año anterior. Las personas mayores están excluidas de este indicador.

Una persona está en situación de “riesgo de pobreza o exclusión social” si se encuentra en al menos una de las tres situaciones anteriores.

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Pacto generacional


Santiago Cambero Rivero. Profesor de Sociología. Universidad de Extremadura

Últimamente algunos políticos se manifiestan a favor del llamado “pacto generacional”, haciendo referencia a la necesidad de implementar políticas que garanticen la sanidad universal, la educación pública y gratuita, la dependencia y las pensiones dignas. Es decir, que las personas de distintas edades y generaciones convivan en igualdad de acceso a recursos públicos en una sociedad democrática que debería avanzar en su Estado de bienestar, y no retroceder como nos advierten las cifras de la exclusión social en los informes realizados por entidades del Tercer Sector.

Son múltiples las caras de la nueva pobreza, que evidencian como la brecha de la desigualdad social tiene su correspondencia con la brecha intergeneracional en tantas familias españolas que pierden capacidad adquisitiva. Se observa como los familiares más jóvenes se exilian por motivos laborales a otros países europeos, mientras las personas mayores son las únicas que contribuyen a las economías domésticas con sus pensiones de jubilación, amortiguando así las consecuencias dañinas de la crisis económica.

En ese sentido, la coyuntura de recesión económica está suponiendo una pérdida de ingresos, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida en las familias españolas. Así, ese pacto generacional por el cual los adultos de hoy pagan la jubilación de los mayores está siendo afectado por los recortes en servicios públicos y prestaciones sociales, unido al drama personal y familiar del desempleo entre los miembros más jóvenes. En la actualidad existen más de 420.000 hogares con algún miembro en paro que están sustentados por un pensionista, casi el triple que los registrados en 2007. En los últimos diez años la pensión media ha subido 250 euros mensuales, pero sigue habiendo un tercio por debajo del salario mínimo, como refleja el informe “El impacto de la crisis en las condiciones de vida de las personas mayores” realizado por la Fundación 1º de Mayo (2013).

Foto compartida desde Flickr por MrOmega en https://www.flickr.com/photos/mromega/2496156969

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