¿Qué sabemos sobre el ritmo de la senectud?


Dolores Puga. Departamento de Población, CSIC

Reblogueado de Madrid+d, 6-7-2017. Fuente: Fundación General del CSIC.

Algunos científicos predicen que el primer humano que llegará a cumplir 1.000 años ya ha nacido. Otros, sin llegar a afirmaciones tan provocadoras, afirman que la mayoría de los niños y niñas nacidos actualmente llegarán a soplar más de 100 velas. Lo cierto es que ninguna otra dinámica social ha mostrado tal constancia en su evolución a largo plazo, como lo ha hecho la longevidad. Durante el último siglo y medio, hemos ganado 6 horas de vida por cada día que sobrevivimos. En la España de 1900, la esperanza de vida de un recién nacido era de casi 35 años. En la actualidad hay que esperar a cumplir 50 años, para tener por delante la misma expectativa de vida de un recién nacido de entonces. Cabría preguntarse si, en términos de expectativas de vida, estamos envejeciendo o rejuveneciendo.

La extraordinaria prolongación de las trayectorias de vida individuales nos está transformando en sociedades más añejas. Sociedades no solo con población de más edad, sino también de más edades, transitando por períodos de vida apenas explorados por generaciones previas. Son los centenarios y supercentenarios los grupos de edad que más están aumentando. Este escenario ofrece algunos de los más sugestivos retos a los que se enfrenta la investigación científica en la actualidad. Una de las grandes cuestiones es la relativa a los límites de la vida humana. ¿Hasta dónde podemos seguir ganando vida?  Sabemos que la longevidad humana se encuentra entre la de Zeus -eterno- y la del salmón -que muere tan pronto como se reproduce-. Pero tenemos pocas más evidencias al respecto, aunque sí muchas hipótesis y algunos debates apasionantes.

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12.000 centenarios en 2017 en España, ¿222.000 en 2066?


Antonio Abellán García, Alba Ayala García. Departamento de Población, CSIC.

A primero de enero de 2017 viven en España 12.183 centenarios, dieciséis veces más que en 1970, según los datos provisionales publicados por el INE (Cifras de población, 29-6-2017). Su evolución se ha mantenido estable hasta principio de este siglo, pero en los últimos años aumenta notablemente, y lo hará aún más en las próximas décadas. En 2066, fecha máxima de la última proyección de población del INE, habrá 222.104 centenarios (Figura 1). A partir de 2050, el número de centenarios crecerá fuertemente como consecuencia de la llegada de las cohortes del baby-boom (los nacidos entre 1958-1977), y de las cohortes previas que también eran voluminosas.

Evolución centenarios España 1970-2066 Figura 1 Leer el resto de esta entrada »


El porcentaje de la población mayor crece a un ritmo sin precedentes


El nuevo informe An Aging World: 2015 del Instituto Nacional del Envejecimiento (NIA, por sus siglas en inglés) prevé que el porcentaje de personas mayores aumente hasta casi el 17% de la población mundial para el 2050 (1.600 millones).

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El informe surge de la preocupación plasmada por el director del NIA, el Dr. Richard J. Hodes, en estas declaraciones:

“La gente vive más tiempo, pero eso no significa necesariamente que vivan de forma más sana. El aumento de nuestra población mayor presenta muchas oportunidades pero también varios retos de salud pública para los que necesitamos estar preparados.”

Entre las conclusiones destaca el hecho de que, entre la población mayor en todo el mundo, las enfermedades no transmisibles son la principal preocupación para la salud. Además, la población mayor en los países más pobres será la más vulnerable.

Además, factores de riesgo como el tabaco y el consumo de alcohol, el consumo insuficiente de verduras y frutas, y los niveles bajos de actividad física contribuyen directa o indirectamente a la carga global de enfermedad. Se han observado cambios en los factores de riesgo, tales como una disminución en el consumo de tabaco en algunos países de altos ingresos, mientras que la mayoría de los fumadores viven ahora en países de bajos y medianos ingresos.

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El porcentaje de la población mayor sigue en crecimiento | Envejecer en positivo


Las huellas de la crisis son visibles en muchos procesos demográficos


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Una reflexión necesaria sobre el inicio de la vejez


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Diego Ramiro Fariñas, Rogelio Pujol Rodríguez, Antonio Abellán García. Departamento de Población, CSIC

Recientemente hemos publicado un artículo, “¿Umbral fijo o móvil? Nueva forma de medir el inicio de la vejez”, señalando las ventajas e inconvenientes de uno u otro umbral para señalar el comienzo de la vejez. El fijo (65 años) tiene la ventaja de que es fácil de calcular, todo el mundo lo conoce, y se ha estado utilizando sin mucha discusión; su referencia es el nacimiento. El umbral móvil trata de recoger los progresos en las condiciones de vida de las personas, y de su esperanza de vida, creciente desde hace muchas décadas y con perspectiva de seguir aumentando; tiene su referencia en la muerte.

El cálculo de este umbral móvil es complejo. En este artículo añadimos algunas explicaciones para comprenderlo mejor. A este nuevo umbral lo llamamos “edad prospectiva”. Según este criterio, la vejez empieza cuando la gente tiene una edad en la que su esperanza de vida, o vida restante, es de 15 años. Para su determinación no se utiliza la esperanza de vida al nacer, indicador conocido y difundido regularmente por los medios de comunicación, pues como su propio nombre indica sólo sirve para conocer la vida restante de las personas con cero años. A cada edad corresponde una esperanza de vida diferente, y hemos de encontrar la edad a la que ya sólo quedan 15 años para la muerte. Por ello se necesitan las tablas de mortalidad (INE) . Este umbral/período de 15 años es arbitrario y puede modificarse. Se precisan estudios para confirmar la consistencia de ese umbral y las condiciones de vida de las personas incluidas en ese período de vejez.

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El estado de la población mayor en España, 2016


Antonio Abellán García, Rogelio Pujol Rodríguez. Departamento de Población, CSIC.

Nota importante: Ya ha aperecido el nuevo Perfil de las personas mayores en España, 2017 (48 páginas) (31-1-2017). El informe completo contiene 41 figuras y 34 tablas.

Destacamos en este post algunos de los datos recogidos en el Informe “Un perfil de las personas mayores en España, 2016. Indicadores estadísticos básicos” (28 p.), publicado recientemente (22-1-2016).

Demografía

– España sigue su proceso de envejecimiento. Según los datos del Padrón Continuo (INE) a 1 de enero de 2015 hay 8.573.985 personas mayores (65 y más años), el 18,4% sobre el total de la población (46.624.382). Sigue creciendo en mayor medida la proporción de octogenarios.

– El sexo predominante en la vejez es el femenino. Hay un 33% más de mujeres (4.897.713) que de hombres (3.676.272).

diferencia hombres mujeres

– La generación del baby-boom iniciará su llegada a la jubilación en torno al año 2024. La presión sobre los sistemas de protección social continuará aumentando.

proyecciones población

– Castilla y León, Asturias, Galicia, País Vasco, Aragón y Cantabria son las comunidades autónomas más envejecidas con proporciones de personas mayores que superan el 20%. Canarias, Murcia y Baleares son las comunidades con proporciones más bajas, por debajo del 16%. Cataluña, Andalucía, y Madrid son las comunidades con más población de edad, y superan el millón de mayores cada una.

personas 65+ ccaa

– Alemania, Italia, Francia, Reino Unido y España son los países de la Unión Europea con una cifra más alta de personas mayores. Italia, Alemania, Grecia, Portugal y Bulgaria son los países más envejecidos en cifras relativas

– Reino Unido, Alemania y Francia son los principales países de los que proceden las personas mayores extranjeras afincadas en nuestro país.

Una reflexión necesaria sobre el inicio de la vejez

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¿Umbral fijo o móvil? Nueva forma de medir el inicio de la vejez


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Diego Ramiro Fariñas, Rogelio Pujol Rodríguez, Antonio Abellán García. Departamento de Población, CSIC

Determinar una edad fija para marcar el comienzo de la vejez provee una imagen incompleta del envejecimiento y puede ser causa de diseño de políticas poco acertadas. Arbitraria pero generalmente aceptado se ha utilizado el umbral de los 65 años como inicio del período de vejez, y sobre él se ha fundamentado el cómputo del número de personas mayores, su proporción respecto al total de la población, y el proceso de envejecimiento (aumento de esa proporción). Tiene la ventaja de que es fácil de calcular, todo el mundo lo conoce y todos los estudios, planificaciones y leyes, etc. lo han estado utilizando durante décadas, y además nadie lo ha discutido.

Pero tiene también inconvenientes. La edad cronológica no tiene en cuenta que se están produciendo progresos en las condiciones de vida, de salud, de habilidad funcional y de esperanza de vida de la personas. Con la utilización de una edad fija para determinar el inicio de la vejez, no se valoran bien los cambios internos en la distribución por edad de la población ni los costes sanitarios, debido a que la mayor parte de éstos ocurren en el tramo final de la vida, tramo que es cambiante porque la esperanza de vida está aumentando y se espera que continúe esta progresión en el futuro. Al mantener fijo el umbral de inicio de la vejez, lo que realmente se mantiene fija es la duración de la vida previa a la vejez, y el efecto es como si todo lo ganado en aumento de la vida se asignase a los viejos, dado que el tiempo previo a la vejez no se mueve, constreñido entre los 0 y 64 años. Sin embargo, gracias a los cambios en las condiciones de vida, es evidente que podríamos decir que los 50 años de edad de ahora son los 40 de hace un tiempo, y esta idea tiene aceptación.

Si en vez de establecer un umbral fijo de la vejez (65 años) como se hace habitualmente, establecemos un umbral móvil determinado por la esperanza de vida, se corrigen en parte los inconvenientes citados. En este caso, lo que crecería sería la duración de la vida previa a la vejez, mientras que mantenemos esa vejez como un intervalo fijo, delimitado por una esperanza de vida, vida restante o años por vivir constantes. Si dejamos fijo el período de vejez, permitimos fluctuar (alargar) el período previo; de esta forma, un aumento de la esperanza de vida total extendería ese período previo a la vejez, mientras que el período de vejez se mantendría fijo (duraría lo mismo a lo largo del tiempo) pero retrasado en el eje de vida hacia edades superiores.

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