Galicia: el finis terrae del envejecimiento europeo


Julio Hernández Borge. Coordinador de la Cátedra UNESCO sobre migraciones, Universidad de Santiago de Compostela.

 (Este artículo aparece también en ABC Galicia, 7-2-2016, en la edición en papel)

Galicia es una de las regiones europeas más envejecidas: casi la cuarta parte de sus habitantes tiene 65 años o más, en tanto que los menores de 20 no llegan al 16% y las perspectivas demográficas auguran que esta situación se agravará en el futuro. No son, pues, de extrañar las alarmas existentes y los intentos para poner remedio a esta situación difícil de cambiar (como el Plan de dinamización demográfica emprendido por la Xunta de Galicia, sin consenso de todos los grupos políticos).

Pero el problema no es nuevo: no está asegurado el reemplazo de generaciones desde principios de los años 80 del siglo XX (el promedio de hijos por mujer es hoy de 1,07 cuando harían falta 2,1 para lograr ese relevo) y desde mediados de esa década hay anualmente más defunciones que nacimientos, de ahí que entre 1981 y 2001 Galicia perdiese población. Con el inicio del presente siglo y la llegada — pequeña— de extranjeros volvió a aumentar el número de habitantes, pero con la crisis económica muchos se han marchado y se han reactivado las salidas de gallegos, volviendo a disminuir la población desde 2010.

Es sabido que existe una correlación entre desarrollo económico y «modernización» del régimen demográfico (descenso de natalidad y fecundidad y aumento de la duración media de la vida), por ello la cuestión del envejecimiento afecta y preocupa a los gobiernos de los países desarrollados por los gastos relacionados con el pago de pensiones de jubilación, la atención a los dependientes, el desarrollo de servicios sanitarios específicos, etc. Pero en Galicia estos signos de «modernización» demográfica ya empezaron a manifestarse hace 50 años, cuando los indicadores económicos la definían como poco desarrollada, debido a la intensa emigración contemporánea que aceleró el proceso envejecedor (entre 1950 y 1975 hubo una pérdida neta de 450.000 personas, que se sumaron a las 400.000 de la etapa 1880-1930).

Anuncios

Consecuencias del envejecimiento en la morbilidad hospitalaria


Versión pdf

Antonio Abellán García, Rogelio Pujol Rodríguez. Departamento de Población, CSIC.

El patrón de morbilidad hospitalaria de las personas mayores se mueve al ritmo del envejecimiento demográfico, y en concreto del envejecimiento de los ya viejos, como confirman los últimos datos de la Encuesta de morbilidad hospitalaria 2014, del Instituto Nacional de Estadística. En este artículo observamos algunas de sus características, extraídas del estudio de las altas hospitalarias; un alta se produce por curación, mejoría, traslado a otro centro, fallecimiento o alta voluntaria; se puede contabilizar más de un alta de la misma persona en un año natural. Esas características se pueden resumir: la intensidad de utilización de los hospitales aumenta con la edad; los varones tienen tasas de morbilidad hospitalaria más elevadas que las mujeres; año tras año se repite el orden de los diagnósticos más importantes para las personas mayores: sistema circulatorio, respiratorio, tumores y lesiones; la proporción de cada diagnóstico añade puntos porcentuales según aumenta la edad; finalmente, en una observación temporal, se constata un desplazamiento de la frecuencia de las altas hacia edades más elevadas, es decir, un envejecimiento del patrón de morbilidad en perspectiva histórica.

Las tasas de morbilidad hospitalaria, medida a través de las altas, aumentan con la edad en relación con peores estados de salud y presencia de enfermedades crónicas (Figura 1); estos peores estados de salud, traducidos en cronicidad y multimorbilidad, pueden ser el resultado de una mayor supervivencia de personas enfermas, conseguida precisamente por una mejor atención sanitaria y no sólo por el deterioro normal provocado por la edad. Mayores tasas en las personas mayores, un incremento de esta población de edad y aún mayor de la de más edad, y unas estancias medias en hospital más altas que el resto de la población, conducen a que las personas mayores alcancen ya el 54,9% de todas las estancias hospitalarias (Figura 2).

Leer el resto de esta entrada »


Pacto generacional


Santiago Cambero Rivero. Profesor de Sociología. Universidad de Extremadura

Últimamente algunos políticos se manifiestan a favor del llamado “pacto generacional”, haciendo referencia a la necesidad de implementar políticas que garanticen la sanidad universal, la educación pública y gratuita, la dependencia y las pensiones dignas. Es decir, que las personas de distintas edades y generaciones convivan en igualdad de acceso a recursos públicos en una sociedad democrática que debería avanzar en su Estado de bienestar, y no retroceder como nos advierten las cifras de la exclusión social en los informes realizados por entidades del Tercer Sector.

Son múltiples las caras de la nueva pobreza, que evidencian como la brecha de la desigualdad social tiene su correspondencia con la brecha intergeneracional en tantas familias españolas que pierden capacidad adquisitiva. Se observa como los familiares más jóvenes se exilian por motivos laborales a otros países europeos, mientras las personas mayores son las únicas que contribuyen a las economías domésticas con sus pensiones de jubilación, amortiguando así las consecuencias dañinas de la crisis económica.

En ese sentido, la coyuntura de recesión económica está suponiendo una pérdida de ingresos, con el consiguiente deterioro de la calidad de vida en las familias españolas. Así, ese pacto generacional por el cual los adultos de hoy pagan la jubilación de los mayores está siendo afectado por los recortes en servicios públicos y prestaciones sociales, unido al drama personal y familiar del desempleo entre los miembros más jóvenes. En la actualidad existen más de 420.000 hogares con algún miembro en paro que están sustentados por un pensionista, casi el triple que los registrados en 2007. En los últimos diez años la pensión media ha subido 250 euros mensuales, pero sigue habiendo un tercio por debajo del salario mínimo, como refleja el informe “El impacto de la crisis en las condiciones de vida de las personas mayores” realizado por la Fundación 1º de Mayo (2013).

Foto compartida desde Flickr por MrOmega en https://www.flickr.com/photos/mromega/2496156969

Foto compartida desde Flickr por MrOmega en https://www.flickr.com/photos/mromega/2496156969

Leer el resto de esta entrada »


Consecuencias del cambio de la estructura de edad de la población en la UE


Isabel Fernández Morales, responsable de contenidos de Envejecimiento en red. Departamento de Población. CSIC

El último informe de la UE sobre envejecimiento en Europa [ Informe sobre el Envejecimiento 2015. Proyecciones económicas y presupuestarias para los 28 Estados miembros de la UE (2013-2060) ] pone de relieve el imparable proceso demográfico que vive el viejo continente y que, en el caso español, se manifiesta en una cifra que habla por sí sola. En 2060 habrá más personas mayores de 80 años que jóvenes entre 0 y 14 años.

Este informe, publicado en mayo, describe las previsiones de los gastos públicos en materia de pensiones, atención sanitaria, cuidados de larga duración, educación y prestaciones de desempleo. Se prevé que el gasto público total derivado del envejecimiento aumente en 1,4 puntos porcentuales del PIB entre 2013 y 2060 en la UE, hasta alcanzar el 27% en 2060, con grandes diferencias de un país a otro.

La población europea aumentará el 4% (de los 507 millones en 2013 a 523 millones en 2060). El tamaño de la población no sólo se espera que sea mayor en medio siglo, sino que también será mucho más vieja que ahora.

Uno de los datos más significativos es que los 28 socios de la UE pasarán de tener cuatro trabajadores por cada persona mayor de 65 como actualmente, a dos empleados por cada jubilado en 2060.

Leer el resto de esta entrada »


Será un país para viejos. Resultados de las nuevas proyecciones de población del INE


Versión pdf

Antonio Abellán, Rogelio Pujol, Diego Ramiro, Departamento de Población, CSIC.

Las Proyecciones de la población de España 2014-2064, publicadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) (28-10-2014), muestran el proceso de cambio dramático que experimentaría la forma de la pirámide de población española si se cumplen sus predicciones (Figura 1).

Figura 1 Población por sexo y edad España 2014-2064

Leer el resto de esta entrada »


Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV)


Versión pdf

Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

Nuevas formas de medir el envejecimiento (I), 1

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (III), 4

5.- Edad mediana

Otra forma habitual de medir el envejecimiento es la edad mediana, que divide a la población en dos mitades iguales por debajo o por encima de una edad concreta, los más jóvenes por debajo, los más viejos por encima. Es una medida simple y robusta para comparar estructuras demográficas. En términos prácticos es como si ordenásemos de menor a mayor edad en una fila a todos los habitantes de un país y le preguntásemos la edad al que está en medio.

Los cambios en la estructura por edad de la población, acumulando más gente en edades elevadas, van aumentando la edad mediana. Ésta no ha dejado de crecer desde principios del siglo pasado en España. Las proyecciones de población permiten calcular la evolución de la edad mediana futura. La edad mediana es siempre mayor en mujeres que en varones, pues ellas acumulan más efectivos en los estratos altos de la pirámide, por una mayor supervivencia. Sigue creciendo hasta mediados de siglo para mujeres y se estabiliza al final para varones, denotando un proceso acentuado de envejecimiento demográfico (Figura 1).

Figura 1 Evolución de la edad mediana y edad mediana prospectiva

6.- Edad mediana prospectiva

La edad mediana prospectiva recoge la idea de la edad prospectiva, comentada en el artículo “Nuevas formas de medir el envejecimiento (II)”, y que trata de ver la edad de las personas, en diferentes escenarios futuros, cuando le falten unos años determinados o fijos por vivir. La edad mediana prospectiva trata de hacer una comparación temporal manteniendo constante la esperanza de vida o tiempo por vivir, de la misma forma que para comparar en el tiempo dos valores monetarios se utilizan los precios constantes, que no tienen en cuenta la inflación.

Leer el resto de esta entrada »


Nuevas formas de medir el envejecimiento (III)


Versión pdf

Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

 

Nuevas formas de medir el envejecimiento (I), 1

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV), 5, 6

 

  1. – Ratio ajustada por discapacidad

Otra forma alternativa de medir el envejecimiento y su posible carga es utilizando ajustes por discapacidad, pues con la edad aumenta notablemente la proporción de personas con problemas funcionales. Consiste en calcular la ratio entre personas con problemas de discapacidad respecto a personas sin discapacidad. Concretamente la Ratio de Dependencia de Adultos con Discapacidad (RDAD) es el cociente entre el número de adultos de al menos 20 años de edad que tienen discapacidad y el número de adultos también con al menos 20 años de edad que no tienen discapacidad.

Se ha calculado la ratio para España, período 2015-2050. Los datos de población se obtienen de las proyecciones de población a largo plazo del INE. La proyección de discapacidad se calcula aplicando a estas proyecciones de población las tasas específicas de discapacidad por edad de 2008; para ello se utiliza la Encuesta sobre Discapacidad, Autonomía personal y Situaciones de Dependencia (EDAD-2008) del INE. Se considera que una persona tiene discapacidad si declara dificultad para realizar actividades de la vida diaria (cuatro de tipo instrumental y cinco básicas). Esta forma de aplicar una discapacidad “constante” tiene limitaciones pues se están produciendo cambios de tendencia que afectan a los resultados finales (WC Sanderson and S Scherbov: “Remeasuring Aging”. Science, vol 329, 2010).

Leer el resto de esta entrada »