Nuevas formas de medir el envejecimiento (I)


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Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (III), 4

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV), 5, 6

Introducción

El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales más importante de este siglo XXI. Los grandes capítulos de gasto público están asociados de alguna forma a la edad, por lo que éstos están afectados por el cambio en las estructuras de edad, y en concreto por el aumento del número y proporción de personas mayores.  La demografía del envejecimiento se centra en este grupo de población, las personas mayores (los viejos), y en el proceso de cambio de las estructuras demográficas, el envejecimiento.

Al hablar de personas mayores (los viejos) consideramos que existe un concepto de vejez claro y que es posible definir una medida útil para decidir cuándo una persona es mayor, o una cohorte es vieja. Esto significa el establecimiento de un UMBRAL a partir del cual se clasifica a una persona como mayor. Pero este umbral es controvertido.

Demógrafos, sociólogos, economistas y políticos tratan de buscar fórmulas para definir ese umbral y por consiguiente la relación existente entre las personas que lo superan y el resto de la población. El envejecimiento no es otra cosa sino el aumento de la importancia del grupo de mayores en esa relación.

La medición del envejecimiento tiene un uso potencialmente extraordinario en el ámbito económico y sanitario. Tradicionalmente el envejecimiento se ha calculado por los cambios en la proporción del conjunto de personas definidas como mayores respecto al total de la población. El umbral arbitrario pero aceptado ahora (y que cambiará en el futuro), para formar parte de ese conjunto es los 65 años. Ese umbral también permite relacionar al conjunto de mayores con el de personas potencialmente activas, por ejemplo las de 20-64 años, y calcular ratios de dependencia demográfica.

Porcentaje de personas mayores y ratio de dependencia han copado las mediciones del envejecimiento. Las proyecciones de población avisan de que el proceso de envejecimiento se va a acelerar y las ratios de dependencia van a empeorar al aumentar notablemente las personas mayores respecto a los activos potenciales. Esta situación es un caldo de cultivo para pesimismos, alarmas, intentos de reforma en los sistemas de protección social (gasto público) y para un debate permanente.

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