La preocupante relación entre contaminación, tráfico y ruido y las enfermedades neurodegenerativas


La relación directa entre tráfico, contaminación y salud parece cada más clara. Las últimas noticias por contaminación en Madrid y las restricciones de tráfico que se aplican en muchas grandes urbes del mundo acaparan grandes titulares últimamente. Añadido a esto, las últimas evidencias científicas señalan el efecto de la contaminación en nuestros cerebros, y en las enfermedades neurodegenerativas.

Los últimos días conocíamos los resultados de un reciente estudio, publicado en The Lancet ha revelado que las personas que viven cerca del tráfico tienen un 7% más de riesgo de sufrir demencia. Este es un estudio más que nos alerta de algo que cada día más científicos ven como una evidencia, que la contaminación afecta a nuestra salud, y también a nuestro cerebro.

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By Ruben de Rijcke (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

Se trata de un estudio canadiense realizado en Ontario que incluye a las ciudades de Toronto y Ottawa. Sus resultados, preocupantes aunque no concluyentes, muestran que los ciudadanos que viven a menos de 50 metros de una carretera con tráfico presentan un 7% más de riesgo de sufrir demencia que los que viven a más de 300 metros.  En este estudio se apunta a otra causa añadida a la de los contaminantes que pueden afectar a nuestro cerebro como esas microparticulas y el óxido de nitrógeno y no es otra que el ruido. Cada día hay también más estudios que hablan de lo perjudicial que es el ruido del tráfico para la salud mental.

El tráfico es uno de los ruidos más desagradables. Y especialmente por la noche ya que altera los ritmos del sueño-vigilia y la profundidad del sueño, lo que deriva en insomnio, irritabilidad, fatiga, reducción del rendimiento, dolores de cabeza… y muchos otros problemas que a la larga afectan al equilibro de nuestro cerebro.

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Envejecimiento del cerebro: cosas que la ciencia conoce y podrían serte útiles


TiTi es un revista de divulgación científica especializada en información de salud en el envejecimiento. Alzhéimer y párkinson son los dos campos sobre los que generan la mayor cantidad de contenido. El equipo de redacción, formado en su totalidad por profesores universitarios de psicología o ex profesores, dedica el mayor esfuerzo a hacer comprensible la ciencia para todos. Además de la difusión científica, TiTi ofrece servicios de consultoría a las empresas que quieran lanzar o readaptar servicios y productos a la población mayor. “Trabajamos para personas maravillosas”, es el lema y el mantra diario de este grupo de jóvenes amantes de las canas y la ciencia.

En su blog se especializan en información sobre Alzheimer y Párkinson desde el punto de vista científico. Les hemos pedido poder reproducir una de sus últimos artículos que se pregunta qué le ocurre a nuestro cerebro al envejecer.

Juan Carlos Ofarrill. TiTi, revista de difusión científica especializada en envejecimiento.

El tamaño del cerebro

Con el paso del tiempo nuestro cerebro tiende a ser más pequeño. Se ha constatado que a los 80 años el cerebro humano ha perdido un 15 % de su peso original. Esto sorprendentemente no ocurre con ninguna otra especie y antropólogos de la Universidad George Washington en Estado Unidos, consideran que se debe a que nuestro cerebro es también mayor que el del resto de los animales y a que vivimos más tiempo que cualquiera de los primates, nuestros pariente más cercanos.

Así, es innegable que nadie podría evitar que con el transcurso del tiempo su cerebro se encoja. Forma parte de un patrón específico de nuestra especie y está grabado en nuestros genes. Probablemente fue útil en algún punto de la evolución, gracias a ello hoy estamos aquí.

Sin embargo muchas de las causas de que perdamos gran parte nuestras células nerviosas están asociadas a nuestro estilo de vida. El consumo de grasas saturadas y de colesterol obstruye nuestros vasos sanguíneo, incluyendo los que llevan sangre al cerebro, o hacen que se rompan a causa de la hipertensión arterial. Con el paso del tiempo esto sucede con mayor frecuencia dando como resultado la acumulación de daños en nuestro cerebro que podrían ser evitados si asumimos conductas más saludables.

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Calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas


Beatriz León Salas. Doctora en Sociología, especialidad Población y Salud

La demencia, uno de los mayores problemas de salud pública de la actualidad, es un síndrome que causa una tremenda sobrecarga en los pacientes, sus familiares y la sociedad. La causa más común de demencia es la enfermedad de Alzheimer, responsable del 60–75% de todas las demencias en los países occidentales. En España existente unas 400.000 personas con demencia causada por la enfermedad de Alzheimer.

Debido a que la enfermedad de Alzheimer es una enfermedad crónica y degenerativa para la que no existe un tratamiento curativo, el bienestar y la calidad de vida de estos pacientes se considera una de las principales prioridades en su cuidado.

La calidad de vida en demencia ha sido definida como el resultado subjetivo individual de la experiencia y la valoración de circunstancias personales relacionadas con el bienestar psicológico, el nivel de competencia (social, físico y cognitivo), la interacción con el medio y la enfermedad (Lawton, 1994; Whitehouse et al., 1997b; Brod et al., 1999a; Martinez-Martín, 2006).

Desde el punto de vista práctico, existen dos aproximaciones a la medida de la calidad de vida de personas con demencia: calidad de vida percibida directamente por quien sufre la enfermedad y calidad de vida percibida por las personas más cercanas de los enfermos. Además existen diferentes instrumentos específicos para medir la calidad de vida de personas con demencia. Uno de los más utilizados en el ámbito internacional es la “Quality of Life–Alzheimer’s Disease scale” (Escala de calidad de vida en la enfermedad de Alzheimer, QoL–AD) (Logsdon et al., 1999).

Objetivos

Los objetivos principales de mi tesis doctoral sobre Calidad de vida y demencia fueron:

  1. Analizar y evaluar la fiabilidad y las propiedades psicométricas de la versión española de la QoL–AD en personas institucionalizadas diagnosticadas de demencia.
  2. Comparar las evaluaciones realizadas por las personas con demencia y las de sus familiares.
  3. Hallar los determinantes sociales y relacionados con la salud de la calidad de vida en personas con demencia institucionalizadas.
  4. Examinar la evolución de la calidad de vida en el tiempo (estudio de seguimiento de 1 año).

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¡Tengo un Plan! Vivir bien con problemas de memoria


Lourdes Bermejo, directora y autora del proyecto. Doctora en CC de la Educación. Experta en Gerontología e Intervención Social Integral. Consultora. Mail: lourdesbermejo@telefonica.net

Materiales para aprender y trabajar desde la Atención Centrada en la Persona (ACP) con la persona con deterioro cognitivo en estadios iniciales, con sus allegados y con la comunidad.

Nos encontramos, en un momento de búsqueda de mejores modelos de atención, de sistemas de organización y desempeño profesional que ofrezcan una atención y relación más integral a cada persona que se encuentra en situación de vulnerabilidad, discapacidad o dependencia. Ya no puede entenderse calidad asistencial si ésta no va orientada a la calidad de vida de la persona, si no se busca que todas sus necesidades puedan ser satisfechas y que su dignidad y derechos estén garantizados.

La experiencia e investigación de la Unidad de Calidad de Vida (UCV) fue un ejemplo de ello.

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