Formación de calidad en abierto y en español para reconocer y prevenir la fragilidad


Isabel Fernández, Envejecimiento en red

Hoy comienza la edición en español del curso MOOC (acrónimo en inglés de Massive Online Open Courses o Cursos online masivos y abiertos) “Recognizing frailty: An introduction for health care professionals”.

La Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Universitario de Getafe, participa como socia en este proyecto, bajo la dirección del Dr. Rodríguez Mañas.

El curso ofrecerá materiales gratuitos y talleres para médicos y otros profesionales en torno a la evaluación de la capacidad funcional y la evaluación de la fragilidad. En él colaboran el ya citado Dr. Rodríguez Mañas y la Dra. Myriam Valdés Aragonés.

El contenido del curso cubrirá la importancia de monitorizar la fragilidad, los signos y los síntomas y los factores de riesgo, así como estrategias para determinar la fragilidad en las personas mayores y las soluciones en la práctica clínica actual.

El curso constará de vídeos explicativos, tutoriales, estudios de casos y entrevistas, y de una serie de evaluaciones. Las sesiones estarán supervisadas por los especialistas, promoviéndose la interacción entre los participantes.

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Empatía y prevención gracias al traje simulador de envejecimiento


Isabel Fernández, Envejecimiento en red
Tanto si eres joven como adulto o si eres un profesional de la geriatría y quieres ponerte en el lugar de tus pacientes, poder experimentar las limitaciones asociadas al envejecimiento es una buena idea para conocerlas y prepararte con anticipación.

Gracias al servicio de Geriatría y la Fundación de Investigación Biomédica del hospital de Getafe pude ponerme por unos instantes en la piel de una persona mayor que sufre ya ciertas limitaciones físicas, marcha dificultosa, visión reducida, rigidez, falta de fuerza y otros problemas poniéndome un traje simulador.

Me vestí con el traje gracias a la ayuda de tres personas. El traje completo viene a pesar unos 20 kilos, y reproduce problemas sensoriales y motores, consta de cubrezapatos o calzas (para simular la marcha inestable), rodilleras (para la restricción de la movilidad), un chaleco simulador de EPOC (simula la falta de aliento), auriculares que simulan sordera y acufenos, gafas de simulación (simulan 6 enfermedades oculares), muñequeras, que simulan dificultad de agarre y coordinación, collarín, que simula rigidez del cuello e incluso guantes que simulan el temblor.

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El umbral subjetivo de inicio de la vejez es más elevado que el definido por la edad cronológica (65 años)


Antonio Abellán García, Alba Ayala García. Departamento de Población, CSIC. Rogelio Pujol Rodríguez. Instituto Nacional de Estadística.

En un reciente artículo comentábamos la iniciativa de las Sociedades Gerontológica y Geriátrica de Japón de realizar una propuesta para redefinir el umbral de la vejez, basándose en los cambios operados en las personas en su respuesta a ciertas medidas de desempeño de actividades. Su fundamento reside en que muchas personas mayores se encuentran ahora en mejor estado de salud y no es apropiado considerarlas viejas o mayores a los 65 años. Proponen una re-clasificación de la vejez en tres grupos: a) pre-vejez,  de 65-74 años, b) vejez, 75 y más años, c) las personas de este último grupo por encima de 90 años podrían ser consideradas como super-viejas o super-mayores. En otros términos: pre-ancianos, ancianos y super-ancianos. También señalábamos en ese artículo que en España se habían producido cambios en la percepción de la salud en el mismo sentido que los estudios de Japón (Figura 1).

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Cuidarnos con ritmo circadiano


Isabel Fernández, Envejecimiento en red

Dormir por la noche, y estar despierto por el día es un ejemplo de ritmo circadiano relacionado con la luz.  Los humanos, como otras especies tenemos un reloj biológico que regula el funcionamiento de nuestro cuerpo. Los ritmos circadianos pueden influir en los ciclos de sueño-vigilia, la secreción hormonal, los hábitos alimentarios y la digestión, la temperatura corporal, y otras funciones importantes del cuerpo.

Se acaba de conceder el último premio nobel de medicina a tres investigadores estadounidenses que han desvelado los mecanismos moleculares que regulan los ritmos circadianos.  Básicamente, se trata de una sincronización biológica con las revoluciones de la Tierra (ciclos de día y noche de 24 horas)  y cuyo desajuste, provocado por el estilo de vida, se asocia al aumento del riesgo para el desarrollo de algunas enfermedades como la diabetes, cáncer, neurodegenerativas, depresión, alteraciones del sueño, trastorno bipolar y patologías cardiovasculares.

Los ritmos circadianos vienen producidos por nuestros relojes biológicos que son unas moléculas, en concreto proteínas, que se encuentran en casi todos los tejidos y órganos del cuerpo. El principal de estos relojes, y que los coordina a todos, está en nuestro cerebro y recibe información directamente de los ojos.

La principal señal que influye en los ritmos circadianos es la luz del día, y estos pueden influir en los ciclos de sueño-vigilia, a la secreción hormonal, a los hábitos alimentarios y la digestión, a la temperatura corporal, y otras funciones importantes del cuerpo.

Rendimiento

También afectan a nuestro rendimiento. En el siguiente vídeo, Juan Antonio Madrid catedrático del Laboratorio de Cronobiología de la Universidad de Murcia lo explica muy bien.

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Esas intervenciones que no usan fármacos


Cristina Buiza. Matia Fundazioa.

Cuando nos adentramos en el mundo de las llamadas “intervenciones no farmacológicas” para personas con demencia, uno tiene a veces la sensación de estar en una especie de mercadillo, en el que puede encontrar cualquier cosa, muchas de ellas sin relación alguna.

De hecho, bajo esta denominación se pueden encontrar intervenciones que utilizan herramientas tan diversas como animales, aromas, música, modificación de conducta, estimulación cognitiva,… Además, cada una de ellas puede perseguir objetivos muy distintos, como mejorar el sueño, disminuir la agitación, mejorar el bienestar, disminuir el dolor,…  y emplear muy diferentes metodologías para su aplicación. Para rizar el rizo, tampoco la población diana a la que van dirigidas es siempre la misma, siendo a veces las propias personas con demencia las receptoras de la intervención, pero en otras ocasiones van dirigidas a cuidadores o incluso a profesionales.

Cada vez más, este tipo de intervenciones está siguiendo unas metodologías de aplicación y de investigación rigurosas y demostrando las posibilidades que tienen de conseguir resultados.

Por lo tanto, las cuestiones  que nos vienen a la cabeza son ¿por qué se necesita tener un nombre común, que englobe a todas ellas? ¿no tienen suficiente entidad cada una por separado? ¿tiene sentido agrupar bajo un mismo paraguas a aproximaciones de intervención tan distintas?

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A vueltas con el umbral de inicio de la vejez


Antonio Abellán García, Alba Ayala García. Departamento de Población, CSIC. Rogelio Pujol Rodríguez. Instituto Nacional de Estadística.

La redefinición del umbral de inicio de la vejez está adquiriendo protagonismo por sus implicaciones en el diseño de políticas públicas y en la propia percepción social de la vejez. Mantener como hasta ahora la edad fija de los 65 años (edad cronológica) tiene indudables ventajas: es un umbral arbitrario pero generalmente aceptado; sobre él se ha fundamentado el cómputo de personas definidas como mayores y se ha definido el proceso de envejecimiento demográfico; todos los estudios, planes y previsiones lo han estado utilizando durante décadas sin apenas discusión; además,  es fácil de calcular y tiene la ventaja indudable de que todo el mundo conoce su edad y si ya ha traspasado ese umbral.

Pero tiene inconvenientes. Provee una imagen incompleta del envejecimiento y puede ser causa del diseño de políticas poco acertadas. La edad cronológica no tiene en cuenta que se están produciendo progresos en las condiciones de vida, de salud, de habilidad funcional y de esperanza de vida de la personas. Con la utilización de esa edad fija no se valoran bien los cambios internos en la distribución por edad de la población, ni los costes sanitarios, debido a que la mayor parte de éstos ocurren en el tramo final de la vida, tramo que es cambiante pues la esperanza de vida sigue aumentando y se espera que continúe esta tendencia en el futuro. Tampoco hay una evidencia biológica que apoye ese umbral. Leer el resto de esta entrada »


Microorganismos en la salud y la longevidad


Billones de bacterias y otros microorganismos habitan de forma natural en nuestro organismo, en especial en nuestro tracto digestivo y fundamentalmente en el colon.  Ese conjunto de bacterias con las que convivimos son conocidas como microbiota o microbioma (Más infomación sobre microbioma o genoma de la microbiota) . Y son mucho más numerosas que nuestras propias células humanas. El equilibrio entre ambas en fundamental.

El microbioma es fundamental para la salud y la longevidad

Los expertos en envejecimiento hablan de diversos determinantes de la longevidad. Repartidos a partes iguales serían las condiciones aleatorias (la suerte en definitiva), las condiciones naturales (en concreto la genética), y las condiciones ambientales (hábitos, entorno, dieta, o salud en el útero antes de nacer).  Y como línea muy innovadora se empieza a hablar del papel del microbioma como la causa de nuestras diferencias entre individuos en salud, mortalidad y esperanza de vida.

Los investigadores cada vez están más interesados en conocer cómo interactúa con nosotros este conjunto de microorganismos, de bacterias, imprescindibles para vivir, y que afectan a nuestra salud y enfermedades.

El peso total de las bacterias con las que convivimos puede variar entre los 900 gr y los casi 2 kilos. Nos habitan más de 40 mil especies diferentes de bacterias. La mayor parte de la microbiota humana se forma durante los dos o tres primeros años de vida, pero empezamos a construirla en el canal del parto. La placenta tiene su propio microbioma, e incluso es posible que alguna parte se pueda transferir al feto.

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