Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, 17 de octubre


Antonio Abellán García, Alba Ayala García, Departamento de Población, CSIC. Rogelio Pujol Rodríguez, Instituto Nacional de Estadística.

Con motivo del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, establecido por Naciones Unidas, Eurostat ha publicado algunos datos sobre la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social (16-10-2017). La reducción del número de personas en riesgo es uno de los objetivos de la Estrategia Europa 2020.

El riesgo de pobreza no depende exclusivamente del nivel de ingresos, sino también de las condiciones materiales de vida y del estatus de trabajo de los miembros del hogar. Por este motivo, se ideó un indicador que comprendiese estos parámetros, y ampliar así el concepto al de pobreza o exclusión social. El indicador AROPE (At-Risk-Of Poverty or Exclusion) combina estos tres componentes o situaciones: a) las personas en riesgo de pobreza económica (renta disponible); b) que tienen carencia material severa (acceso a una serie de elementos materiales); c) que viven en hogares con baja intensidad de empleo.

Una persona está en situación de “riesgo de pobreza o exclusión social” si se encuentra en al menos una de las tres situaciones anteriores. Véase el post “Cómo han transitado las personas mayores por la crisis económica, medida a través del riesgo de pobreza o exclusión social” (http://bit.ly/2lbpuOA) para detalles metodológicos.

Según los últimos datos de Eurostat se manifiesta en la Unión Europea una tendencia descendente en este riesgo, tras unos años de crisis económica que no ha golpeado por igual a todos los estratos de la población ni a todos los grupos de edad, ni a todos los países ni territorios dentro de cada país. Grecia, España, Chipre y Suecia son los países que han visto crecer más su tasa de riesgo de pobreza o exclusión social entre 2008 y 2016, aunque el nivel de riesgo de este último está muy por debajo del de los otros países (Tabla 1). Los países con mayores tasas en 2016 son Bulgaria, Rumanía y Grecia, y los que tienen las menores son República Checa, Finlandia, Dinamarca y Países Bajos.

Tabla 1 Tasa riesgo pobreza exclusión social 2008-2016 UE

¿Qué ha pasado en España?

La tasa de riesgo de pobreza o exclusión social ha aumentado 4,1 puntos porcentuales entre 2008 y 2016, desde 23,8% hasta el 27,9% actual (Tabla 2). En 2016, las tasas más elevadas se encuentran en Canarias, Andalucía, Castilla-La Mancha y Extremadura; las tres primeras partían de niveles altos de riesgo y sus tasas han crecido más que en otras comunidades. Navarra, País Vasco, La Rioja y Cataluña presentan las tasas de riesgo más bajas. El desempeño en unas y otras comunidades ha sido muy diferente.

Tabla 2 Tasa riesgo pobreza exclusión social 2008-2016 CCAA

¿Y qué ha pasado con las personas mayores en España?

Aparentemente han evitado lo peor de la crisis, pero esa imagen encierra un espejismo. Una consecuencia clara de la crisis ha sido una ampliación dramática de las diferencias entre generaciones (Figura 1). En 2008, casi todos los grupos de edad se situaban en torno a la media de la tasa nacional (23,8%), pero en 2016 se ha abierto una brecha entre los grupos, entre los más jóvenes con tasas de riesgo de pobreza o exclusión social muy elevadas y los mayores en la parte baja de la clasificación.

El espejismo consiste en que la mejoría de los mayores se debe al empeoramiento del resto de la población, y tiene su explicación en la forma de calcular los indicadores, especialmente el de pobreza económica (renta disponible), que al bajar el umbral de pobreza económica motiva que muchos mayores, con ingresos por pensiones asegurados, superen ese umbral, descendiendo su proporción de pobreza oficial. Pero también se explica por el indicador de hogares de bajo empleo, donde no se contabiliza a la población de 60 y más años.

Figura 1Tasa riesgo pobreza exclusión social 2008-2016 España

Esta mejoría de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social viene ocurriendo desde principios de siglo y se ha acentuado durante la crisis económica que empezó en 2008. La pauperización de los adultos ha ido en aumento como consecuencia de la crisis, debido a la falta de actividad económica y empleo para jóvenes, despido laboral, permanencia en el paro y a otras consecuencias económicas. La crisis ha afectado especialmente a los más jóvenes y también a personas en su madurez aunque en menor medida, y ha sorteado relativamente a los mayores.

Los últimos datos de 2016 apuntan un cambio de tendencia: mejora la situación del resto de la población, y (relativamente) un empeoramiento del estatus de los mayores.

Como decíamos, aparentemente las personas mayores han evitado lo peor de la crisis. El papel en el apoyo y asistencia a miembros de su familia, y las restricciones a que se han sometido para desarrollar esas funciones de ayuda, son cuestiones pendientes de estudiar. La probabilidad de que vuelvan a quedar atrás, cuando el resto de la población mejore, es muy alta y ya lo anuncia el cambio de tendencia apuntado, lo que está indicando que sus condiciones de vida económicas y materiales son frágiles, y sus ingresos económicos (que pesan mucho en el indicador global) están en muchas personas cerca del umbral de la pobreza, en zona de peligro de descenso.

arbol-enred

Para citar este documento: Antonio Abellán García, Alba Ayala García, Rogelio Pujol Rodríguez: Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, 17 de octubre. Blog Envejecimiento [en-red], 17 de octubre, 2017. ISSN 2387-1512. Disponible en: http://bit.ly/2go2KcP

 

 

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