¿Cómo interpretar el envejecimiento? La visión del público y los expertos en USA


Vicente Rodríguez Rodríguez. GIE, Departamento de Población, CSIC. Programa ENCAGE-CM

El envejecimiento es una realidad global, objetiva, confirmada con datos biológicos, demográficos, económicos, sociales, políticos, etc., pero también individual, subjetiva. La primera está muy asentada  en el ámbito científico, mientras la segunda comienza a ganar posiciones en el interés de la investigación a medida que se reconoce la importancia de la experiencia, de las opiniones, de las emociones… de las personas mayores que construyen su propio envejecimiento. No son posiciones excluyentes entre sí, sino más bien complementarias, y necesarias si se quiere contraponer lo que significa envejecer para los científicos (expertos) y la población que envejece.

Un ejemplo de esta forma de analizar el envejecimiento de la población lo aporta el documento ‘Gauging Aging: Mapping the Gaps Between Expert and Public Understandings of Aging in America”, publicado en 2015 por el instituto americano FrameWorks, una organización independiente sin fines de lucro para avanzar en la investigación y práctica de las comunicaciones basadas en la ciencia. A través de estudios con métodos múltiples, pretende reflexionar sobre problemas sociales que pueden tener repercusiones políticas. En este caso, se trata de contraponer la visión de los expertos sobre el envejecimiento en Estados Unidos, con la de la población que envejece y que se comporta de acuerdo a unas pautas culturales y de valorar cómo se percibe su papel en la sociedad.

El estudio analiza 11 entrevistas en profundidad a investigadores y decisores políticos y 20 más a individuos de entre 21 y 64 años, seleccionados además atendiendo a criterios de género, nivel educativo, procedencia étnica y adscripción política. A través de técnicas obtenidas de la Antropología, Lingüística y de la investigación cualitativa (teoría fundamentada, grounded theory), el documento se fija en cómo se construyen los mensajes sobre el envejecimiento de la población, lo que se dice y lo que su supone, y los esquemas de interpretación dominantes entre los informantes. Finalmente, se representan de forma cualitativa los solapamientos y diferencias entre los discursos y se ofrecen varias recomendaciones de carácter político.

La visión de los expertos se esquematiza de una forma bastante coherente en la siguiente tabla, en claro contraste con el mensaje construido a partir de los discursos de la población.

¿Qué es el envejecimiento?
–  Es un proceso normal, extendido a lo largo de la vida y acumulativo
–  Es distinto de la enfermedad y del deterioro
¿Cómo se caracteriza?
–  El número de norteamericanos mayores aumenta, como también su longevidad
– Forman un grupo notablemente heterogéneo
– Su impacto social y económico es muy importante y creciente en el tiempo
¿Qué implicaciones políticas tiene?
– Refuerza las oportunidades para una mayor contribución cívica y social
– Obliga a repensar en la relación entre trabajo y jubilación
– Condiciona un gasto público más eficiente
– Pone en cuestión el ‘edadismo’
– Obliga a garantizar la seguridad de los ingresos de jubilación
– Refuerza la necesidad de una mejora en el sistema de cuidados de salud
– Confirma la necesidad de apoyar a los cuidadores
– Constata la necesidad de invertir en investigación

En este caso, se identifica un ámbito ideal y otro real. El primero se fundamenta en tres aspectos, el mantenerse activo y forma autosuficiente, el disfrutar del tiempo libre y la acumulación de sabiduría, es decir aspectos positivos y deseables socialmente. En cambio, la visión de los individuos sobre su propio envejecimiento tiene más que ver con aspectos mucho más negativos, como el deterioro físico y la pérdida de control individual, la dependencia, el determinismo que se sigue a la pérdida de oportunidades o la incompetencia digital.

Otro aspecto destacado del documento es la reflexión sobre un modelo cultural del envejecimiento, de marcado carácter individual, fundamentado en tres ideas principales, relacionadas con el poder del control personal sobre el propio proceso de envejecimiento, sobre las decisiones vinculadas a su salud, o sobre las gestiones de su riqueza económica y material. Y todo ello se contrapone con los discursos que se emiten sobre los ‘otros’ que envejecen. Sin embargo, esta posición está mediatizada por las condiciones en las que se desarrolla la vida actualmente en las sociedades desarrolladas, como la norteamericana. Algunos rasgos propios de ésta son enormemente importantes a la hora de modular este discurso, como la estructura familiar deslocalizada geográficamente, las nuevas condiciones del mercado de trabajo y la transición hacia la jubilación, y las dificultades de asegurar económicamente a la Seguridad Social. Mientras tanto, los individuos no tienen interés en aspectos significados en la visión de los investigadores, como el escaso interés en conocer los fundamentos demográficos del proceso de envejecimiento, en valorar sus determinantes sociales, y la no interiorización de los problemas de discriminación.

El documento se completa con una reflexión sobre las brechas entre ambos discursos, para destacar el mensaje que cada ámbito expresa de forma contrastada con el otro.

Expertos Publico
– Factores contextuales, sociales y sistémicos – Individuos como agentes de decisiones
– Carácter saludable (normativo) del proceso – Comprensión determinista (discapacidad)
– Envejecimiento como reto y oportunidad – Envejecimiento como obstáculo a superar
– Reconocimiento social en general – Población que ocupa un lugar secundario
– Adaptación colectiva a la longevidad – Adaptación individual según curso de vida
– Contribución cívica y social global – Contribución individual en su entorno
– Adecuación de estructuras económicas, sociales, políticas, ….al envejecimiento – Individuos que no valoración de esta adecuación
– Mantenimiento en el mercado laboral – Escaso interés en elevar la edad de jubilación
– Seguridad social sostenible – Seguridad social insostenible
– Cuidados familiares como política pública – Cuidados familiares como asunto privado
– Edadismo como reto social a superar – Edadismo, sin interés para los individuos

En conclusión, parece evidente que los discursos sobre envejecimiento se construyen de forma diferenciada según sean las personas mayores objetos de investigación o sujeto de vida, aunque se haga una reflexión sobre la misma situación, la del envejecimiento de la población en un determinado contexto. ¿Es conveniente exportar este análisis a otras sociedades? Sin duda, no en su totalidad, pero hay algunos aspectos que sí lo son y su significado trasciende a la situación norteamericana. ¿Cuál es entonces el valor de este informe? Aunque la información recogida proceda de una metodología cualitativa que no es generalizable per se, su valor estriba en la confrontación de visiones, la de quienes ven a las personas mayores como un cuerpo social susceptible de ser diagnosticado y al que aplicar políticas de mejora de sus condiciones y calidad de vida, y la de quienes experimentan, como individuos, un proceso de envejecimiento que adquiere valor para la persona como sujeto, sin poner atención en la persona como integrante de una sociedad. Sin duda las dos visiones son imprescindibles, son necesarias, son complementarias, pero en múltiples ocasiones discurren de forma paralela. El empoderamiento de las personas exige que ambas visiones confluyan para conseguir una mejor comprensión del proceso de envejecimiento.

arbol-enred

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