Vivir en pareja sola es la forma de convivencia más común entre personas mayores


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Antonio Abellán García, Alba Ayala García. Departamento de Población, CSIC. Rogelio Pujol Rodríguez. Instituto Nacional de Estadística.

La forma de convivencia más común entre las personas mayores (65 y más años), residentes en viviendas familiares, es la de pareja sin hijos y sin otros convivientes, es decir, pareja sola (40,7%, 2016), bien porque los hijos se han emancipado (nido vacío), o porque no los tuvieron, o por otras causas. También destaca la importancia de los hogares unipersonales: las personas que viven solas alcanzan el 22,9% de todos los mayores y suman 1,9 millones. Siguen a continuación el resto de las formas de convivencia (pareja con hijos, pareja con hijos y otras personas, monoparentales, otras situaciones) (Figura 1).  Estos datos proceden de la Encuesta continua de hogares 2016, difundida el  5-4-2017 por el Instituto Nacional de Estadística.

personas 65+ según tipo de hogar 1991 2016

Estas dos formas más frecuentes de convivencia, en pareja sola y en soledad,  han venido aumentando sin cesar en las últimas décadas. En 2001 había 2,3 millones de personas mayores en hogares de pareja sola, que se han convertido en 3,4 millones en 2016, es decir, un crecimiento del 51,3%. De 1,4 millones de personas mayores viviendo solas en 2001, se ha pasado a 1,9 millones en 2016, con un crecimiento del 42,3% (Figura  2).

variación personas 65+ según tipo de hogar

La soledad aumenta con la edad y en la vejez es sobre todo femenina (Figura 3). Las mujeres representan el 70,7% de los solitarios mayores (565.800 hombres, 1.367.400 mujeres). En cuatro de cada diez hogares solitarios en España reside una persona mayor, y en tres de ellos se trata de una mujer, con la característica añadida de que es una mujer de edad avanzada. Llama la atención que cuatro de cada diez mujeres de 85 y más años viven solas.

propensión a vivir solo 2016

Una razón que puede explicar estos cambios en los tipos de convivencia es el descenso de la mortalidad, que va reduciendo el número de hogares complejos. En el caso de los solitarios, también importa la facilidad alcanzada para vivir en soledad: las personas mayores están mejor de salud, mantienen más tiempo las habilidades funcionales, pueden permitirse esta forma de vida (aunque a veces forzada y no voluntaria), y tienen los recursos tecnológicos y económicos que facilitan estas situaciones de convivencia. Dado que el descenso de la mortalidad es algo mayor entre los hombres, la soledad no aumentará tanto como lo harán las personas que residan en hogares de pareja sola; en el futuro, a medio plazo, el aumento de la proporción de personas viviendo en soledad podría ralentizarse y detenerse.

El crecimiento de estos dos tipos de hogares (unipersonales y en pareja sola) tanto entre personas mayores como en general, motiva que la evolución del tamaño medio de los hogares esté descendiendo. En 2016 era de 2,50 personas por hogar en el conjunto de España; en 2013, la misma encuesta señalaba 2,53.

Este panorama de hogares transmite un mensaje a los agentes económicos y sociales. Los primeros, empresas de fabricación, distribución y servicios de todo tipo, saben que los hogares unipersonales (y también de pareja sola) no consumen de la misma forma que el resto de hogares multipersonales y deberían adaptarse a este mercado.

Por otra parte, los responsables de las políticas sociales son conscientes que sus estrategias de apoyo a los hogares con necesidades de asistencia podrían modificarse, pues tras la aparente vulnerabilidad de hogares unipersonales puede existir un deseo de vida en soledad y capacidad para llevarla adelante. En el caso de hogares de pareja es posible que la discapacidad leve o moderada sobrevenida sea soportada más fácilmente por el cónyuge (hombre o mujer) sin otra ayuda. Todo esto permitiría redefinir objetivos de determinadas políticas de asistencia.

arbol-enred

Para citar este documento: Antonio Abellán García, Alba Ayala García, Rogelio Pujol Rodríguez:  Vivir en pareja sola es la forma de convivencia más común entre personas mayores. Blog Envejecimiento [en-red], 6 de abril, 2017. ISSN 2387-1512. Disponible en: http://bit.ly/2nO433g

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