La ley de Dependencia celebra 10 años reclamando más impulso


Isabel Fernández Morales, Envejecimiento en red.

La Ley de Dependencia ha cumplido en 2016 diez años, un aniversario para celebrar pese a que no ha cubierto todas las expectativas. La Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia de España, más conocida como «Ley de Dependencia» ha supuesto un gran reconocimiento para miles de dependientes y cuidadores y es un gran logro social.

Han pasado diez años desde que fuera aprobada el 30 de noviembre de 2006 de forma definitiva en el Pleno del Congreso de los Diputados con una amplia mayoría. Y por ello, muchos la defienden como un patrimonio social de todos los españoles.

Es la ley que creó el actual Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia. Es decir, un conjunto de servicios y prestaciones destinados a la promoción de la autonomía personal, así como a la protección y atención a las personas, a través de servicios públicos y privados concertados debidamente acreditados.

La persona dependiente lo es bien por sufrir una enfermedad o suceso incapacitante, o por llegar a la vejez.

En diciembre, el acto de conmemoración que celebró el Grupo Parlamentario Socialista el pasado 13 de diciembre escuchamos a Luis Cayo Pérez Bueno, presidente del CERMI (comité estatal formado por los representantes de personas con discapacidad) que siguen trabajando para revitalizar esta ley y continuar desarrollándola y complentándola con otras.

“Hemos tenido una ley en cuidados intensivos. Una ley que hay que resucitar, que revitalizar pero que no está muerta. Eso es lo que también tenemos que celebrar. Es un logro social que consideramos irreversible y es perfectamente recuperable en su total potencialidad”

Luis Cayo Pérez Bueno, presidente del CERMI

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La ley ha sufrido la crisis, y ha ido posponiendo su desarrollo, los últimos en incorporarse y con bastante retraso en ser reconocidos como dependientes moderados no lo han hecho hasta el 2015, a causa de las medidas de austeridad. La Coordinadora Estatal de Plataformas de Dependencia afirma que en estos cinco últimos años han fallecido más de 125.000 personas que aún no habían recibido la ayuda teniendo ese derecho reconocido.

Entre los aspectos más positivos de estos diez años de ley de la Dependencia se podría destacar en primer lugar que es un bien social de todos. También podríamos hablar de cifras de empleo, al cierre de octubre de 2016 382.473 las personas que estaban afiliadas a la Seguridad Social como profesionales de los servicios sociales. Por su parte, los cuidadores no profesionales suman 9.904 en todo el Estado. La mayoría son mujeres que cobran una prestación, anque se les dejó de sufragar la cotización a la seguridad social en el año 2012, por los planes de austeridad.

Perfil de los beneficiarios y qué tipos de ayudan reciben

A día de hoy la cifra de personas incluidas en el Sistema de Dependencia asciende a 856.452 personas que están percibiendo alguna prestación, la cifra más alta. No está mal, pero aún hay más de 300 mil personas en lista de espera, con el derecho reconocido pero sin prestación. Estas estadísticas las mantiene al día el Imserso en su Portal de la Dependencia.

Un 55% de los beneficiarios de la Ley de Dependencia tienen 80 o más años y casi siete de cada diez, son mujeres. Entre los 65 y 79 años está el 18%, y el resto, un 27% son más jóvenes. Se reciben de media más de una prestación por persona, ya que algunas son combinables, como la teleasistencia y la ayuda a domicilio.

La mayoría de estas prestaciones son servicios. Aunque como os decía hay ayudas económicas en el entorno familiar para cuidadores, que suponen el 34% de las prestaciones.

Gestión por las comunidades autónomas

Esta es una ley estatal pero que se gestiona por comunidades autónomas. Esto es motivo de desequilibrios y diferencias. Ya que no se ha implantado por igual en todo el país. Muchas comunidades autónomas reclaman mayor dotación económica para poder gestionarla adecuadamente. Aunque también intervienen la voluntad o decisión política según cada comunidad. Por ejemplo, en Baleares se dan un 70,8% de ayudas económicas en detrimento de servicios como plazas en residencias o centros de día, mientras en Madrid ocurre el fenómeno contrario, donde hay un 17,54% de prestaciones económicas frente a un 82,46% de servicios prestados.

Hay otras muchas diferencias entre comunidades, así que queda camino para avanzar y celebrar más años.

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