¿Qué existe detrás de la retirada de sujeciones?


Óscar Layana. Psicólogo y adjunto a la Dirección de ORPEA Madrid Carabanchel.

Después de más de dos años y medio en las listas del paro, Alberto, a sus 53 años, ha conseguido trabajo en hostelería, no es gran cosa, según él, pero actualmente estaría dispuesto a trabajar de cualquier cosa.

El día 1 del mes que viene ha acordado la entrada de su madre en una residencia de Carabanchel. Berta, de 82 años, diagnosticada de Alzheimer, reconoce a su hijo y le llama por su nombre. Han vivido juntos el tiempo que Alberto ha estado en paro. Come bien, es capaz de hacerlo sola, hace parte de su aseo personal y es cariñosa. Pero las noches las pasa fatal, se levanta de la cama e intenta ir sola al baño, la mayoría de las veces lo ha hecho satisfactoriamente, pero en una ocasión, además de no lograrlo, terminó en el suelo, menos mal que Alberto la auxilió rápido y no tuvo mayores consecuencias.

Preocupado porque esto no volviera a ocurrir, Alberto no dudó en poner barandillas a ambos lados de la cama de su madre y a colocarle un cinturón nocturno, “toda precaución es poca”.

Días después percibe que el deterioro cognitivo de su madre se ha agudizado; pasa las noches inquieta, grita y llama a su marido, fallecido hace más de quince años. Alberto, de buena fe, consigue que su médico de cabecera recete a su madre cualquier medicación para que permanezca dormida por la noche y esté así, “tranquila”, hasta las tres de la tarde del día siguiente.

cinturones

No puede más; gritos desde la habitación de Berta y malos olores, comienza a ser incontinente. “¿Cómo ha llegado a esta situación? Mi madre es tan problemática que le tendrán manía en cualquier sitio donde la lleve”.

Llegado el día del ingreso, la residencia que tenía programada ya no es la misma. Ha cambiado de dueños, le dicen. Su política es diferente y el médico, que hacía tres semanas le había comentado que su madre iba a estar atada en la cama para su “propia seguridad”, por riesgo de caída, ahora matiza hasta el extremo sus palabras: “su madre ya no tendrá cinturón nocturno ni barandillas”.

Alberto se siente engañado, teme por la vida de Berta. “¿Y si se cae y se golpea en la cabeza?”  “¿Y si no le ocurre?”, le contesta el médico. Se le ofrecen diferentes medidas para evitar caídas y paliar posibles consecuencias de las mismas, si se llegasen a producir.

Teniendo que empezar a trabajar esa misma tarde, Alberto firma todo lo que le ofrecen y sale corriendo de allí, no sin antes amenazar, diciendo que no piensa dejar pasar ni una y que estará el mayor tiempo posible supervisando a su madre y que no le va a temblar el pulso, cuando su madre se caiga, para denunciar a quién haga falta.

Dos semanas después, Berta va sola al baño por la noche, pues una luz encendida le guía hasta él, no grita para que le liberen de su prisión nocturna, tiene más masa muscular, más apetito, habla con sus iguales de la residencia y, a veces, acierta el día de la semana que es. Ha vuelto a sonreír, igual que su hijo.

Como Alberto, muchos familiares se han tenido que enfrentar a una retirada de sujeción por parte de la residencia ORPEA Madrid Carabanchel. En un principio, el sentimiento de frustración existía en ellos, pues al ingreso se les ofrecía la adquisición de cinturones “por si acaso” y ahora resulta que esa medida atenta contra la dignidad humana, puede generar terrores nocturnos, anorexia, desorientación, ansiedad y, por ende, un mayor deterioro cognitivo.

La dignidad humana por los suelos es lo que hemos encontrado en muchos centros residenciales que ahora pertenecen al grupo ORPEA, pienso que los antiguos dueños lo hicieron de buena fe, pero, sencillamente, sus políticas pertenecían al pasado y en la actualización de la filosofía de empresa no primó la dignidad de los residentes, supuestamente, más dependientes.

Cada una de las cincuenta y cinco sujeciones ha requerido un plan de acción interdisciplinar, con la implicación total del personal, después de haber tenido formación en identificación y prevención del maltrato. ¿Aún hay alguien que piense que atar a una persona no es maltrato?

En menos de medio año los trabajadores se han concienciado y han empezado a tener el mismo discurso a favor de la política de retirada de sujeciones, pues así lo sienten.

Las reuniones con los familiares, la revisión diaria de las sujeciones, la retirada de las sujeciones que no estaban pautadas ni recomendadas, que también las había, y sobre todo, la trasmisión de confianza de un gran grupo, ha logrado que la residencia deje de ser la prisión de más de ochenta personas mayores, de los más de ciento cincuenta residentes, para pasar a ser el hogar de ciento sesenta mayores.

Señor o señora familiar, que esté pensando que su madre o su padre deba entrar en una residencia, sienta no poder más con la situación en casa y crea que el cinturón es necesario y no negociable, venga a vernos, expónganos su caso, infórmese, busque, compare y hágase esta pregunta: ¿cómo quiero ser tratado dentro de treinta años?

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6 comentarios on “¿Qué existe detrás de la retirada de sujeciones?”

  1. Carmen dice:

    Retirar o poner sujeciones me parece que ha de ser valorado de forma individual según las necesidades de cada residente y su situación clínica y funcional. La retirada de sujeciones supone en muchos casos el tener caídas con consecuencias nefastas cada noche con derivación hospitalaria en muchos casos.
    En muchas ocasiones se han retirado las barandillas que son elementos de contención y no sujeciones dejando exclusivamente el cinturón abdominal que es un elemento de sujeción, con el grave riesgo que ya se ha comprobado durante años que eso conlleva.

    Sería excelente que las residencias de ancianos contarán con más de tres auxiliares para atender a 150 por la noche, pero no es así.

    La culpa es de las sujeciones y no del ratio asistencial?

    Es mejor encontrarse a una persona mayor que no puede caminar y toma Sintrom en un charco de sangre en el suelo y habiéndose orinado en cima?

    Totalmente de acuerdo con no poner sujeciones cuando no es necesario, y en desacuerdo cuando se disfraza de humanidad la hipocresía pasando por encima del criterio del equipo multidisciplinar y mirando para otro lado cuando llegan las consecuencias.

    Tampoco es humano despertarles a las 6 de la mañana para darles medicación con mermelada y dejarles de comer en la cama como pavos puedan o no comer solos con el personal justito, con el riesgo de aspiración y depresión que conlleva.

    Y dígame Usted señor si estaría dispuesto a justificar desde el punto de vista psicológico y humano toda esa política organizativa de las residencias de otra.

    Absolutamente hipócrita, inhumano y corporativista.

    Muy señor mío vivimos en España con unos medios modestos no en Noruega.

    Aterrice por favor.

  2. Teresa dice:

    Yo tengo a mi madre en Orpea Carabanchel. Y todo lo narrado se me hace muy próximo.
    Al final todo se centra en los presupuestos y en el como sus gestores resuelven estos temas.
    Actualmente en Orpea Carabanchel se le está dando prioridad al cambio de mobiliario, antes que dotar de camas homologadas y acordes con la situación de cada residente…. Mientras tanto, las caídas se producen y en una medida no deseable y si además se añade la falta de personal y la mala formación a todos los niveles de su personal, las cosas van en detrimento del residente indefenso, inmerso en su mundo, a expensas de lo que se quiera hacer con el… Menos mal que las familias y digo las familias que a diario, estamos al tanto de lo que acontece, seguimos día a día, pidiendo por la calidad que Orpea vende y publicita. En continua contradicción a lo que la dirección nos niega por activa y por pasiva. Pues siempre todo les parece que está bien y nunca nunca te dan la razón, y cuando te la dan, pasa y pasa el tiempo y vuelta a los mismos errores, siempre excusas y excusas.
    Faltan profesionales verdaderamente con formación y vocación.

  3. Aracely dice:

    Pero nadie habla del negocio de no tener sujeción. Orpea no lo hace por bienestar de los ancianos lo hace por el baremo de calidad, que repercute en privilegios que tiene la empresa.

  4. arigax dice:

    Estimado sr Oscar:
    Le hablo desde la experiencia del familiar formado que ha tenido que luchar con uñas, dientes, y denuncias de todo lo contrario que vd. cuenta: he tenido que llegar a extremos inimaginables para preservar la dignidad, los derechos humanos, ciudadanos y sanitarios de mi padre. Increible si damos por supuesto que vivimos en un estado de derecho y democrático, y que esto ha sido un logro de la sociedad en la que ha madurado el anciano al que amparo. Tema sin resolver aún.
    Ya que hay un comentario hablando de dineros e indemnizaciones por caídas, habría que tener en cuenta que nadie ha demostrado que las sujeciones preserven del daño por caída, sino todo lo contrario (y conozco algún caso directo de fractura tras sujeción), ya que son excusa para descuidar el cuidado ¿alguien ha denunciado y obtenido indemnización por esto?
    Por no hablar por el deterioro acelerado que se induce a medio-largo plazo con sujeciones físicas (y químicas), contracturas, riesgo de embolismos, de axfisia, incontinencia, ansiedad, estrés… y muertes en condiciones que son lo más parecido a la tortura que cualquiera podríamos imaginarnos para el fin de nuestras vidas… ¿en paz? ¿alguien ha denunciado y obtenido indemnización por esto? Pues si este es el estímulo a los farmiliares, estimulense así, porque el temor a afrontar grandes indemnizaciones por los daños secundarios a las sujeciones ha sido la manera de que en Estados Unidos las sujeciones físicas se rebajen del 20% al 5% en corto espacio de tiempo, hace ya bastantes años.
    A mí no me gustaría morir atado, y si alguien no le pone remedio al respeto de los deseos de los ancianos, creo que lo tenemos claro.

  5. gabriel dice:

    conocemos muchos centros geriatricos que tomaron la medida de quitar sugeciones pero no pusieron mas empleados ni cuidados. Si los abuelos se caen continuamente , las familias amenazan y cuando hay caidas serias denuncian judicialmente y ya hay sentencias judiciales por desatencion caida con rotura de huesos y la familia recibe 5000€ de indennizacion por los problemas ocasionados por la desatencion al quitarles las sujeciones . En info@ayudaalanciano.org recibimos casi 30 consultas a diario para buscar el centro geriatrico segun su zona, salu y economia y tambien numerosas quejas de trato en los geriatricos tanto grandes como pequeños , privados y publicos , de lujo y de completa cutredad. Nos gustaria que por ley todos los centros fueran libres de sujeciones y que los ancianos sean debidamente atendidos. Tambien seria bueno que igual que se crea la conciencia social del maltratador de genero , sepan los hijos q eu atando a los abuelos o drogandoles para q ue esten dormitos todo el dia es maltrato , si no lo hacemos asi , cualquier dia nos puede tocar a nosotros sufir estas cosas

    • Óscar Layana. dice:

      Efectivamente Gabriel, comparto tus comentarios. Es por ello que la retirada de las sujeciones deben realizarse analizando cada caso para así dar una respuesta individual.

      En todo momento la familia debe estar informada de la situación real de su mayor y concienciada del atentado contra la dignididad de la persona que eso supone y los problemas que acarrea tanto físicos como psicológicos al residente.

      También me ha tocado atender a familias que han venido a conocernos y no sabian explicarnos en qué situación se encoentraba su mayor, pues no existía comunicación bidireccional entre el equipo técnico del centro y la familia. en este año 2015, es algo inadmisible.


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