Nacimientos, Defunciones y Matrimonios, España 2014


(Publicado originalmente en Apuntes de Demografía, Blog de Julio Pérez Díaz, del Departamento de Población del CSIC. Consultar original en Nacimientos, Defunciones y Matrimonios, España 2014.)

El INE publicó ayer la nota de prensa que cada año  resume los resultados provisionales  de las Estadísticas del Movimiento Natural de la Población (el MNP). Estas estadísticas recogen la anotación de nacimientos, defunciones y matrimonios en los registros civiles de todo el país, los depuran y unifican, y proporcionan así datos esenciales en demografía, relativos a los flujos de entrada y salida de la población (el crecimiento vegetativo).

Los meros flujos de acontecimientos, analizados como series anuales, son ya una información relevante en sí misma, pero cuando adquieren importancia real es cuando, en forma de cocientes, se ponen en relación con otras magnitudes, generalmente las poblaciones. Se obtienen así indicadores como las tasas o las probabilidades para cada edad y, en un escalón aún mayor de generalidad, indicadores sintéticos, como la esperanza de vida o la fecundidad, que resumen y sintetizan el comportamiento general de todas las edades en un ciclo de vida “tipo”.

Puesto que las notas de prensa del INE tratan sobre los principales resultados, son breves (esta es de apenas una decena de páginas), se apoyan en material gráfico muy intuitivo y su estilo es divulgativo, os recomiendo echar una ojeada (con hacer este ejercicio de lectura rápida una vez al año se consigue tener una imagen magnífica sobre la dinámica natural de la población del país).

No hubo cambios dramáticos o rupturas en 2014, tan temidos por la crisis o esperados por añoranza de un pasado idealizado. El crecimiento natural sigue reduciéndose (fue de 31.678 personas), pero esto ocurre en prácticamente todos los países de dinámica demográfica avanzada. La intensísima inmigración de los años previos a la crisis rompió esta tendencia (con un incremento notable de nacimientos y del crecimiento vegetativo, más de 134.000 personas en 2008), pero la demografía de fondo es tozuda; una población como lo nuestra, incorporada al club de las que han revolucionado la eficiencia reproductiva al dotar de muchos años de vida a los que nacen, conduce a dinámicas nuevas en términos históricos.

No tiene precedentes esta esperanza de vida, que sigue subiendo año tras año (en 2014 también los hombres superaron los 80, y las mujeres se situaron en 85,7; compárense con los 34 años de 1900). Contra lo que se interpreta a menudo, este no es un resultado de los avances geriátricos. Resulta de un esfuerzo colectivo mucho más amplio que empieza desde la propia concepción y el nacimiento, y se va acumulando a lo largo de todas las edades posteriores. La modernización demográfica empezó por mejorar la infancia y conseguir que los que nacen vivan para poder tener sus propios hijos. Esto implica incrementar la atención a cada nacido, pero cuando se consigue ya no hacen falta fecundidades como las tradicionales y, de hecho, el crecimiento demográfico se acelera a la vez que el número de hijos por mujer se reduce, y la calidad, salud, educación y productividad por persona se disparan .

Hoy vemos ya los resultados de esta novedosa dinámica en el peso creciente de la tercera edad, pero también en su novedoso perfil, con mejor salud y mejor situación socioeconómica, con una aportación inestimable y sin precedentes de los mayores jóvenes a sus familiares de menos edad o más mayores.

El aumento en 588 nacimientos respecto a 2013, o en la fecundidad en apenas una décima, no cambia las tendencias. Sigue notándose la crisis en el retraso de transiciones vitales (emancipación, emparejamiento, nacimiento del primer hijo), pero en un mundo cada día más integrado España no es un mal país para nacer. El listón está alto a la hora de tener hijos y dotarles de atenciones y de recursos, aunque la situación económica o laboral sean difíciles, las administraciones se impliquen cada vez menos, y el momento de tenerlos se retrase. El drama sería una natalidad por encima de la capacidad real de las personas para tener los hijos en las mismas o mejores condiciones. Los ciudadanos son más responsables e inteligentes que la mayoría de los ideólogos patrioteros o los economistas del FMI preocupados por “el futuro del país”. Apuestan por sus hijos antes que por el tamaño poblacional, y paradójicamente eso nos ha hecho crecer en el último siglo como en ninguno anterior. También será ese el país que, por poco que el mercado laboral mejore, seguirá atrayendo inmigración extranjera, la vía principal de crecimiento demográfico futuro, que ya lo es hace mucho tiempo en los países más desarrollados.


Una versión sintética de este post se ha publicado hoy en prensa:

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arbol-enredPara citar este documento: Pérez Díaz, J. Nacimientos, Defunciones y Matrimonios, España 2014. Blog Envejecimiento [en-red], 23 de junio, 2015. ISSN 2387-1512. Disponible en: https://envejecimientoenred.wordpress.com/2015/06/23/nacimientos-defunciones-y-matrimonios-espana-2014/

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