Terapia en estimulación emocional, la emoción en la residencia


Oscar Layana. Psicólogo y Coach. Será tu éxito

Hoy es un gran día. Dicen que en la residencia vamos a empezar a hacer algo nuevo, algo sobre emociones. Me vino un chico moreno, bajito y de pelo rizado a entrevistarme, supongo que será porque soy especial, en los dieciséis días que llevo en la residencia no he visto más que gente enferma y que ya no vale para nada, yo en cambio estoy estupenda. Cuando mis hijos se dignen en venir a verme les diré que me lleven para casa, ya estoy bien de la memoria y les diré que ya no estoy triste.

Esto es un rollo, todos los días recordando qué día de la semana es hoy, en qué fecha estamos, cómo se llama el pueblo en el que nos encontramos, ¡pero niño!, si hace años que dejé de contar los días que tiene la semana. Pero ojo, los dejé de contar porque yo quise, que a mí nunca nadie me ha obligado a hacer nada que no quisiera.

Este niño, el “rizos”, me ha hecho pensar y mucho. Es un poco cotilla, me ha preguntado qué admiro, por qué, qué venero, por qué, quienes han sido las personas más importantes en mi vida, él no, por supuesto. Le he tenido que decir una canción… canción… ¡Tres veces guapa! ¡Qué gran pasodoble! Cuándo lo bailaba con mi Antonio en la verbena de la calle Mayor de Logroño. Entonces sí era yo feliz.

Sin casi terminar de merendar ya viene el pesado, me separa de la mesa y arrastra mi silla de ruedas hasta una sala en la planta menos uno de la residencia. Me suenan las caras de todas las mujeres que están ahí, pero no he hablado con ninguna de ellas en estos días, están todas chochas.

Buenas tardes a todas, hoy vamos a trabajar una emoción, nuestra primera emoción de T2E (Terapia en Estimulación Emocional), la “libertad”.

La libertad dice el enano este… A ver cómo se las ingenia. Después de presentarnos todas y ponernos nuestros nombres en la solapa, nos invita a empezar a hablar de forma rara, nos dice que somos libres de decir lo que queramos cómo queramos, mis compañeras empiezan a hacerlo y se parten de risa, pero yo me quedo muda, me parece una estupidez y no quiero hacer el ridículo.

Después nos pone en círculo y nos empieza a rodear con papel higiénico y empieza a sonar la canción de Nino Bravo “Libre”. Me encanta, ¡qué gran voz!. A la de tres gritamos la palabra libertad y rompemos ese papel que nos rodea, que a mí ya me estaba haciendo daño en los tobillos y en el pecho. ¡Qué liberación! Sí, va a ser que es verdad, esto es libertad. Por unos segundos me he sentido feliz y libre. La música me acompaña, me ha recordado el momento en el que me escapé de casa con mi Antonio porque mis padres no lo querían ni ver, decían que era un vago y que nunca llegaría a ser nadie en la vida por ser un rojo. Esos días recorriendo los viñedos de mi tierra fueron los días en los que más libre me he sentido y algo queda. Pero rápido se me pasa y vuelvo a ver lo que tengo a mi alrededor, un montón de viejas.

Más tarde cantamos canciones sobre la libertad. Mis compañeras, aunque sé que no recuerdan mi nombre, me invitan a cantar con ellas en el escenario con un micrófono, qué vergüenza, si me vieran mis hijos… Algo raro vuelvo a sentir en mi cara, sí, es una sonrisa, no me lo puedo permitir, debo estar triste, me quedo callada una vez más e intento cambiar de ánimo pero no, el ambiente me contagia, además si no digo nada a mis hijos no tienen porqué enterarse y así no me reñirán.

El “rizos” me dice que me va a subir al escenario a mi sola, vale… qué más da. Ahí arriba y siendo la atención de todas las demás me quedo esperando y de un segundo a otro comienzo a escuchar la canción: estas que da gloria mirarte, estas que se para la gente… estas como para robarte y muy lejos llevarte, estas imponente… cuando me miras morena adentro de adentro del alma un grito me escapa, para decirte muy fuerte guapa, guapa y guapa. La canción que bailaba con mi Antonio. Mi mente viaja a esa verbena y a ese primer beso, vuelvo a sentirme libre de mi destino, pero… ¿por qué no lloro al recordarlo?, ¿por qué me siento como en aquellas verbenas?, ¿por qué me siento libre en mi pensamiento?, ¿por qué quiero ver otra vez al “rizos” este?.

Solo tres cosas os voy a decir hasta la siguiente sesión de T2E: Gracias, gracias y gracias.

Otros artículos de Óscar Layana en nuestro blog sobre T2E

arbol-enredPara citar este documento: Layana, O. Terapia en estimulación emocional, la emoción en la residencia. Blog Envejecimiento [en-red], 16 de enero, 2015. ISSN 2387-1512. Disponible en: https://envejecimientoenred.wordpress.com/2015/01/16/terapia-en-estimulacion-emocional-la-emocion-en-la-residencia/

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One Comment on “Terapia en estimulación emocional, la emoción en la residencia”

  1. alba dice:

    Muy bueno. Me parece una terapia innovadora en mayores que puede darnos muy buenos resultados.


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