La mala jubilación


Oscar Layana. Psicólogo y Coach. Será tu éxito

Mario, una vida ejemplar, nacido en una familia acomodada de Bilbao, su padre el señor José fue director de banca y de Bilbao, sobre todo de Bilbao. Mario estudiando económicas en Deusto y siendo uno de los pocos afortunados que pudo estudiar tuvo que dejarlo todo para ir al frente allá por el año 1937 para defender Bilbao en los montes de Urkiola. Realmente no disparó ni una sola vez pues se le encomendó la cocina del frente, claro, un futuro economista y con la influencia de su padre no iba a estar en la primera línea.

Cuando se acabaron los tiros, no lo pasó tan mal, no le faltó de nada y pronto empezó a trabajar en banca antes incluso de terminar sus estudios, alguien debía gestionar el dinero de la industria que volvía a resurgir, gloria al milagro económico, aquí hay trabajo.

Mario, querido por sus siete hijos y sus dieciséis nietos y sus futuros cinco bisnietos y sus tres exnueras y también por su mujer y especialmente por los compañeros de todas las sucursales bancarias que ha supervisado y dirigido. Hasta Azkuna le dio la medalla de oro de la ciudad de Bilbao por toda su trayectoria y su trabajo por y para la gran urbe.

Y llegó el día, el día del descanso, el día del reconocimiento, el día en el que podrá dedicarse de lleno a su afición, esa que tanto le ha entretenido y en la que encontró en un pasado una manera de canalizar el estrés por el trabajo…

Mario, ¿cuál es tu afición?… Pensar y temer el día de mi jubilación, supongo…

¿En qué se basa?… En preguntarme cosas y no saber qué responderme.

Si usted Señor Mario no sabe responderse, ¿quién puede responderle?

No lo sé, no le he preguntado a nadie, veré la televisión.

Mario pasa los días aburrido, sentado frente al televisor, su asistenta le hace la comida, le plancha y le limpia la casa, su mujer pasa de todo y su familia viene a verle igual que antes, no le dejan el cuidado de sus nietos, están en las actividades extraescolares hasta la hora de la cena, total ¿para qué?, ni siquiera sabe cómo tratar con niños, Mario está solo, siente que ha perdido años de su vida trabajando de sol a sol para conseguir el reconocimiento de su amada ciudad.

Mario, ¿qué piensa tu mujer de todo esto que sientes?… No hablamos de esas cosas, a mi mujer le gusta comprar cosas inútiles y déjala, no la quiero distraer.

En la plaza de Unamuno la gente entra y sale de la boca del metro, nadie le reconoce, a nadie tiene a quién contar que fue reconocido por Azkuna. Ha dejado de pensar, todo le parece inútil si no obtiene beneficio económico.

¿Es esta una de las cuestiones que hace que los mayores tengan una de las mayores tasas de suicidio?, según Mario no. Dice que solo es aburrimiento, ¡cuidado!, el aburrimiento arrastra a la depresión y la depresión mata. Mata el entorno, mata a la persona y a su historia, mata a las familias.

Mario sentado en la misma plaza se queda inmóvil, ahí pasmado mirando hacia el metro pasa una hora, dos, tres, apenas parpadea, se le ve con el rostro un poco desencajado, pero poco, sigue siendo Mario, cuatro horas. Mario quiere hablar y decir a alguna de esas 351 almas que han pasado frente a él que le ayuden, pero ahí sigue, la gente le mira, hasta quien ha pasado tres veces frente a él le mira y solo le mira.

Mario, ¿te acuerdas de las patatas que hacías en Urkiola?, ¿te acuerdas de cuándo tus compañeros del batallón confiaron sus ahorros a tu gestión?, ¿te acuerdas de tu familia?, ¿cuántos ictus de repetición has sufrido ahí sentado?, ¿cuántos hubieras tenido si mantuvieras una vida más activa?, ¿y si hubieras vivido con los pies en la tierra como en el 37?.

Condenado a ir del hospital de Cruces a la residencia con medio cuerpo inútil, con el área del cerebro encargada del habla encharcada en sangre hace gestitos para hacerse entender, ya no llevará corbata pues el auxiliar no sabe hacer el nudo y total ya ¿para qué?.

Bravo Mario, ahora tienes las respuestas a tus preguntas sobre el día de tu jubilación, no hace falta que pienses más, los demás pensarán por ti y te harán el horario de las actividades del centro.

Ya no hay vuelta atrás, pero Mario, si no puedes decirnos con palabras, dinos con pensamientos que mantener las aficiones son necesarias, que seguir con una vida cultural activa, cuidar a los de tu entorno, además de comer bien y levantarte del sillón del despacho y tener un plan para el día del descanso es garantía de una vida activa, feliz y estimulante. Una jubilación feliz.

¿Dónde estarías Mario, si te hubieras respondido algo de esto?

Perdóname Mario, te oculté las respuestas, cuando las sabía como puedes ver desde hace años.

Eskerrik asko Mario por hacerme ver la responsabilidad que tus nietos tenemos en tu cerebro encharcado, pero tranquilo, te iremos a ver en Nochebuena.

*Mario es un personaje ficticio basado en pacientes conocidos por el autor.

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10 comentarios on “La mala jubilación”

  1. natalia dice:

    Bajo mi punto de vista, el trabajo es esencial en la vida de una persona, hace que te sientas orgulloso de ti mismo con tus logros, el problema viene cuando sólo las personas saben relacionarse con su entorno laboral, piensan que todo es trabajo y que todo gira en torno a el; cuánto más trabaje, mejor viviré, esto es mi futuro…..
    A mi no me sirve de nada ganar mucho dinero y no tener tiempo y gente con quién compartir lo. Prefiero tener calidad de vida, y tener un ocio con las personas a las que más quiero. Para mi eso es bienestar, trabajar en lo que te gusta, estar orgulloso de ti por el trabajo que realizas y compartir con tu entorno tu tiempo.

  2. Iñaki dice:

    Como hijo que soy de un Mario, me veo en situación de lidiar con perdida de memoria paulativa por vejez, también puede ser por dejadez… estructurada una vida que poco a poco se derrumba, una memoria intachable que se ve encharcada, primer paso desorganizado, segundo esta por ver y tercero mejor no pensar en… primeros pasos de demencia senil.
    ¿como debería actuar?
    gracias y un saludo a toda esa gente que ayuda a las personas mayores de este país

    • Oscar Layana dice:

      En muchas ocasiones es más difícil que acepte la familia la nueva realidad que el mayor.
      Actualmente tenemos grandes recursos que pueden ayudar a ralentizar la aparición de enfermedades como es el alzheimer.
      Delegar funciones en el mayor que empieza a sentir síntomas hace que este sienta que continua siendo una parte importante de la familia y continua siendo valorado y respetado. Ofrecerles una vida activa es algo fundamental, muchas veces nos sorprendemos de lo que son capaces de hacer.
      El trabajo con el mayor debe ir acompañado con el apoyo a las familias las cuales en ocasiones desconocen que tienen las herramientas suficientes para llevar esta situación y fácilmente pueden verse sobrepasados. Hacer ver a los responsables que sí son capaces de llevar a cabo su nueva tarea es vital, en estos casos recomendaría la intervención de un profesional para garantizar el ambiente familiar positivo.
      Quedando a tu disposición, un abrazo y muchísima suerte Iñaki.

  3. Alba dice:

    Yo viví una historia parecida en mi propia familia con mi abuelo, que después de casi 50 años trabajando muy duro cayó en una depresión al jubilarse de la que nunca se llegó a recuperar. Por eso estoy totalmente de acuerdo con el autor en que es muy importante mantenerse ocupados con actividades a las que antes no se podía dedicar tanto tiempo o bien buscando nuevas aficiones.

    • Oscar Layana dice:

      Buenos días Alba y gracias por tu comentario.
      Lamento profundamente la situación de tu abuelo.
      Sin duda tenemos gran cantidad de mayores que precisan estar ocupados para garantizar su bienestar. Recomendar por mi parte a estos mayores que sean ellos mismos los que comiencen a buscar nuevas aficiones y tareas antes de la llegada de la jubilación, para que no esperen a que se lo den hecho los demás, importante en este punto el apoyo familiar, ya que involucrando a los familiares más cercanos conseguiremos normalizar el camino hacia la jubilación.
      Es una nueva etapa que puede ser grandiosa para el mayor y más aún para toda la familia en su conjunto.
      Muchas Gracias

  4. AINHOA TO dice:

    En relación al comentario de INFORESIDENCIAS, todavía los profesionales de la salud tenemos mucho camino por delante y mucho trabajo que hacer. Cada día conocemos a millones de Marios, en su misma situación, con sus mismos pensamientos, y cada día se “piensa más” por los demás sin pararse a pensar qué es lo que realmente piensan ellos mismos. Más que esencial, es necesario mantener una vida activa, con rutinas y mantener el tiempo ocupado con actividades significativas para nosotros.
    Me ha emocionado realmente, ha despertado ternura en mi interior, y siento muy identificada la vida de muchos pacientes en la vida de Mario.
    ENHORABUENA.

    • Oscar Layana dice:

      Buenos días Ainhoa, gracias por tu comentario.
      Me enorgullece haber provocado un momento de reflexión especialmente entre trabajadores del sector del mayor.
      Sin duda todos necesitamos una formación continua para garantizar un buen cuidado, pero debo añadir que a mi entender y como bien dices la mejor formación es el tiempo que dedicamos a los mayores directamente, para así ofrecerles una estancia activa necesaria para mantener sus capacidades. Si esta estimulación además es de carácter emocional tendremos gran parte del trabajo hecho.
      Gracias.

  5. No dudo que existen Marios y que son los Marios como los de la historia los que acuden a la consulta del psicólogo. Quizás si hubiese empezado a acudir unos años antes podría haberse preparado para el cambio que se le avecinaba con la ayuda profesional del psicólogo; quizás si su banco se hubiera preocupado un poco habría organizado cursos de preparación para la jubilación. Cuando está en la residencia ya es tarde… o no. Cada vez más residencias geriátricas en Vizcaya y en otros lugares que aplican la técnica de la "historia de vida" y modelos de atención centrada en la persona que buscan potenciar las capacidades que quedan y no sólo paliar los déficits. Incluso residencias más tradicionales se preocuparían por encontrar a alguien para hacerle el nudo de la corbata. Quizás soy un optimista patológico pero creo conocer residencias (dirijo el portal http://www.inforesidencias.com) que conseguirían mejorar algo el estado de ánimo de Mario

    • Oscar Layana dice:

      Buenas tardes inforesidencias, como psicólogo de un centro residencial estoy de acuerdo en tu apreciación, sin duda dejando a un lado las excepciones, hoy en día tenemos trabajadores que se vuelcan en el cuidado de nuestros mayores en las residencias.
      No obstante creo que debemos seguir desde la institución trabajando por el mantenimiento de la implicación de los familiares en sus cuidados.
      Necesario por tanto los grupos de apoyo entre familiares especialmente si sus mayores son enfermos de Alzheimer.
      Por eso animo a todos los familiares que desean seguir vinculados a sus mayores, que me consta son la mayoría, soliciten este recurso tan necesario para el bienestar psicológico de mayores y familias a través de facilitadores como inforesidencias.
      Muchas gracias.


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