Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV)


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Antonio Abellán, Rogelio Pujol. Departamento de Población, CSIC.

Nuevas formas de medir el envejecimiento (I), 1

Nuevas formas de medir el envejecimiento (II), 2, 3

Nuevas formas de medir el envejecimiento (III), 4

5.- Edad mediana

Otra forma habitual de medir el envejecimiento es la edad mediana, que divide a la población en dos mitades iguales por debajo o por encima de una edad concreta, los más jóvenes por debajo, los más viejos por encima. Es una medida simple y robusta para comparar estructuras demográficas. En términos prácticos es como si ordenásemos de menor a mayor edad en una fila a todos los habitantes de un país y le preguntásemos la edad al que está en medio.

Los cambios en la estructura por edad de la población, acumulando más gente en edades elevadas, van aumentando la edad mediana. Ésta no ha dejado de crecer desde principios del siglo pasado en España. Las proyecciones de población permiten calcular la evolución de la edad mediana futura. La edad mediana es siempre mayor en mujeres que en varones, pues ellas acumulan más efectivos en los estratos altos de la pirámide, por una mayor supervivencia. Sigue creciendo hasta mediados de siglo para mujeres y se estabiliza al final para varones, denotando un proceso acentuado de envejecimiento demográfico (Figura 1).

Figura 1 Evolución de la edad mediana y edad mediana prospectiva

6.- Edad mediana prospectiva

La edad mediana prospectiva recoge la idea de la edad prospectiva, comentada en el artículo “Nuevas formas de medir el envejecimiento (II)”, y que trata de ver la edad de las personas, en diferentes escenarios futuros, cuando le falten unos años determinados o fijos por vivir. La edad mediana prospectiva trata de hacer una comparación temporal manteniendo constante la esperanza de vida o tiempo por vivir, de la misma forma que para comparar en el tiempo dos valores monetarios se utilizan los precios constantes, que no tienen en cuenta la inflación.

Se llama edad mediana prospectiva porque se hace constante la esperanza de vida de los individuos que están en la edad mediana en el año base o de referencia. Un ejemplo: si la edad mediana en ese año base es 41 años, se calcula la esperanza de vida a esa edad (por ejemplo, 40 años por vivir), y se hace el procedimiento inverso de ver en años posteriores  qué edad tendrían los sujetos cuando les quede 40 años por vivir. Si esa edad prospectiva aumenta quiere decir que el individuo va ganando vida; si aumenta menos rápidamente que la edad mediana normal quiere decir que el proceso de envejecimiento, medido de esta forma, es menos rápido.

Según la edad mediana prospectiva, en 2050, un varón de 47 años tendrá la misma esperanza de vida o tiempo por vivir que el de un varón de 41 años en 2015, lo que implica un cierto retraso en los calendarios del envejecimiento. En las mujeres la diferencia es algo menor: a los 48 años tendrán el mismo tiempo por vivir en 2050 que a los 43 años en 2015 (Figura 1).

Conclusión

Las nuevas formas de medir que hemos presentado en estos artículos del BLOG ENVEJECIMIENTO EN-RED tienen un doble objetivo: ayudan a la sociedad a entender mejor el proceso de envejecimiento y adoptar otras ópticas que la basada únicamente en la edad cronológica; y sirven a los diseñadores de las políticas públicas para que sus previsiones consideren las mejoras en salud y en longevidad, pues las medidas tradicionales no suelen asumir los cambios que se están produciendo. Todas las medidas que utilizan la edad prospectiva, es decir, la basada en la esperanza de vida, suelen ser más “optimistas” sobre el envejecimiento y se oponen al alarmismo de los que difunden la idea del inminente invierno demográfico, y además plasman las mejoras que se están observando en la esperanza de vida. Tienen el efecto colateral de servir como excusa para una reordenación de los calendarios vitales de las personas (tiempo de vida laboral o de jubilación).

 

arbol-enred

Hablando gráficamente. Datos estadísticos del blog Envejecimiento [en-red]

Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV) (31-7-2014)

Figura 1.- Evolución de la edad mediana y de la edad mediana prospectiva. España, 2015-2050 [66 kb, formato xls]

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5 comentarios on “Nuevas formas de medir el envejecimiento (IV)”

  1. Fernando González Velasco dice:

    La vejez es un estadío, y no creo que se pueda medir, atendiendo a ningún tipo de parámetro, pues pienso que cada caso es particularísimo. Puede haber personas de 70 años o más que hacen mucho deporte, pues lo han hecho siempre y están fenomenalmente de cuerpo, sin embargo, tal vez tengan fallos de memoria o tal vez en atención, etc.
    Por el contrario, puede haber personas de la misma edad que sean “linces” en cuanto a su intelecto y sin embargo estén cada vez más impedidos físicamente, teniendo my poca movilidad, artritis, etc.
    Cada persona es un mundo, como decimos por aquí abajo y no creo que se puedan etiquetar y generalizar este tipo de cosas.
    Un saludo.

    • antonio dice:

      Hay que diferenciar entre envejecimiento demográfico o de las poblaciones, que es el que nos interesa en este Informe, y el envejecimiento del individuo. El envejecimiento del individuo está unido a la biología de la longevidad humana, al funcionamiento de los sistemas orgánicos, a las enfermedades asociadas a la edad, a las mejoras sanitarias en los tratamientos, a los cambios en el estilo de vida, y cada persona puede experimentar ese proceso biológico evolutivo de forma diferente; es un proceso irreversible, los individuos envejecen inexorablemente cada año que sobreviven. Sin embargo, el envejecimiento demográfico es una característica de la distribución por edad de una población, está unido a la dinámica de las poblaciones, a los cambios demográficos, está afectado por las tendencias de las tasas de natalidad y mortalidad; en teoría es reversible, es decir, una población puede envejecer al ver aumentada la proporción de personas mayores, pero puede rejuvenecer si esa proporción desciende porque han tenido lugar cambios en los otros grupos de edad

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