Género y Dependencia


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María-Ángeles Durán. Premio Nacional de Investigación en Ciencias Jurídicas, Económicas y Sociales.  Centro de Ciencias Humanas y Sociales. Consejo Superior de Investigaciones Científicas

Una reciente encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (estudio nº 3008, 2013) ofrece entre sus resultados que el 73% de la población conoce algún discapacitado cuyas actividades cotidianas están limitadas, y en el 7% de esos casos el discapacitado es el propio entrevistado. Eso permitiría estimar que un 5’1% de la población mayor de dieciocho años se percibe a sí misma como discapacitada y limitada para las actividades cotidianas. Es una cifra algo inferior que la tasa de discapacidad ofrecida por la Encuesta de Discapacidad, Autonomía personal y situaciones de Dependencia (EDAD 2008), que la estima en un 8’5% de la población total. Esta encuesta incluye a los menores de dieciocho años, entre quienes son bajas las tasas de discapacidad. Sin embargo, según esta misma fuente, sólo algo más de los discapacitados requiere ayudas para su vida diaria, lo que reduce considerablemente las diferencias respecto a la encuesta del CIS.

Con las variaciones debidas a los diferentes criterios de definición, puede concluirse que en España la proporción de personas discapacitadas con limitaciones para la vida cotidiana es entre el 4% y el 5% de la población total.

La variable género es importante en este tema, ya que la discapacidad y la dependencia afectan de modo muy diferente a hombres y mujeres. Es diferente la frecuencia y la intensidad de la discapacidad, así como el momento de su aparición a lo largo del ciclo vital y su tiempo de duración. Es diferente su grado de cobertura por la Seguridad Social, por los sistemas privados de aseguramiento y por otras formas institucionalizadas de protección social, especialmente las que están vinculadas con la incorporación al mercado de trabajo.

Las mujeres son más longevas, y el precio de vivir más es que viven más años enfermas. También se emparejan con hombres mayores que ellas y rehacen con menos facilidad su vida de pareja si esta se rompe por viudez, divorcio o cualquier otra causa; el resultado es que los varones no sólo están mejor cubiertos por los mecanismos vinculados con el empleo, sino por la propia estructura de los hogares. En consecuencia, a pesar de que como media los varones sufren discapacidades menos severas que las mujeres, reciben un 7% más de tiempo diario de cuidado.

Si su situación personal como discapacitado/a es distinta, su situación como prestadores de cuidados personales a discapacitados es aún más diferente. La proporción de mujeres respecto a hombres entre los cuidadores principales de discapacitados es de 3 a 1.

La feminización del cuidado se produce en todos los grupos de edad: entre los cuidadores, la proporción de hermanas respecto a hermanos es de 5’4 a 1. Entre hijas/hijos, de 4’1; y entre madres/padres, de 9’3. Los componentes tradicionales, históricos o culturales de esta desproporción en las tareas de cuidado son indiscutibles, pero la realidad choca de frente con algunos principios de igualdad defendidos desde la Constitución (artículos 1,14, 31 y 35, entre otros) o por el Código Civil (artículo 68 y Titulo VI, entre otros), donde en ningún caso se menciona la especial obligatoriedad de las mujeres a prestar cuidado a sus familiares enfermos o dependientes.

El tiempo medio de cuidado recibido diariamente por los discapacitados es, según distintas estimaciones, entre 5’73 horas y centésimas diarias y 9’61 horas y centésimas. Si se aplica a la cifra de discapacitados que reciben cuidados según la EDAD 2008, los discapacitados reciben cada día entre 12 y 20 millones de horas de cuidados personales. En la mayoría, la inmensa mayoría de los casos, se trata de cuidado no remunerado aportado por mujeres de la propia familia. Si se valorase a 10 euros/hora este caudal invisible aportado por las cuidadoras, del que el PIB no da cuenta, equivaldría a entre 43.800 y 73.000 millones de euros anuales. Si se prefiere un término medio entre ambas cifras, 58.400 millones de euros. Esa es la base de la economía del cuidado en España, y quienes producen cuidados lo hacen a costa de no disponer de ese tiempo, de ese recurso escaso, para cualquier otra actividad.

Dieciséis millones de horas diarias o 58.400 millones de euros anuales son un recurso, o un coste, demasiado importante como para pasar tan desapercibido. La sostenibilidad del sistema sociosanitario depende en buena parte de sus componentes financieros o monetarizados; pero aún más, de la disponibilidad gratuita de esta enorme cantidad de tiempo de dedicación que es requerida y/o aportada, casi sin alternativa, por mujeres que cada vez más aspiran a entrar y permanecer en el empleo y en la vida social. No podrán hacerlo si la sociedad continúa adscribiéndoles de una forma tan intensa la función del cuidado de los discapacitados.

NOTA: puede ver una versión amplia de este texto en www.imserso.es

 

 

Consulta en Digital CSIC

Palabras clave: género, dependeica, cuidados, monetarización.

Citación: Blog Envejecimiento[en-red], 6: mayo 2014.

Resumen: La sostenibilidad del sistema sociosanitario depende en buena parte de sus componentes financieros o monetarizados; pero aún más, de la disponibilidad gratuita de esta enorme cantidad de tiempo de dedicación que es requerida y/o aportada, casi sin alternativa, por mujeres que cada vez más aspiran a entrar y permanecer en el empleo y en la vida social. No podrán hacerlo si la sociedad continúa adscribiéndoles de una forma tan intensa la función del cuidado de los discapacitados.

Descripción: Entrada de blog con análisis del papel del cuidado femenino en la sostenibilidad del sistema sociosanitario. Envejecimiento [en-red] es un proyecto del Departamento de Población del Instituto de Economía, Geografía y Demografía.

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2 comentarios on “Género y Dependencia”

  1. […] durísima labor de las personas cuidadoras (y especialmente la cuidadora informal, principalmente mujer, que desarrolla un trabajo no reconocido socialmente y para el que a menudo no está siquiera […]

  2. juanvig dice:

    Reblogueó esto en juanvi2014y comentado:
    Sobre la sostenibidad del sistema


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