¡Mejorando la atención! Un cambio cultural desde una visión personal


Leire Carrasco. Auxiliar Centro Fraisoro. Matía Fundazioa.

En estas líneas voy a intentar explicar lo mejor posible, los cambios que ha supuesto la inclusión del modelo de Atención Centrado en la Persona en la figura de la auxiliar de clínica, y más personalmente los cambios que yo he tenido.

Cuando se me presentó la posibilidad de participar en este proyecto, la primera sensación que tuve fue miedo e inseguridad. Miedo por no saber hacerlo bien, miedo por no ser capaz de poder llevar acabo ese trabajo, en resumidas cuentas, miedo a lo desconocido. Pero algo me decía que tenía que estar en él, yo sabía que tenía que estar ahí. Me encantaba la idea que suponía cambiar la forma de trabajar y atender a las personas del Centro.

Cocina Matia Fundazioa

La manera tradicional de trabajar no me llenaba del todo, terminaba mis jornadas laborales y me iba a mi casa vacía, con la sensación de no hacer bien las cosas, de terminar agotada físicamente y encima sin llegar a todo, era frustrante.

Ahora, gracias a incorporar este cambio en la atención, me siento valorada, mi opinión se tiene más en cuenta, al igual que la de mis compañeras. Se trabaja en equipo, hacemos pequeñas reuniones entre nosotras para presentar problemillas que podamos tener y entre todas buscar una solución, y cuando necesitamos más ayuda, disponemos del apoyo de nuestras compañeras (Trabajadora Social, Enfermera y psicóloga, etc.).

Somos nosotras, las auxiliares, quien más trata con las personas usuarias. Al trabajar siempre en el mismo módulo y encima ser referente de alguno de ellos, en mi caso de dos residentes, hace que el vínculo afectivo sea muy fuerte. Se les llega a conocer mucho, a coger mucho cariño y conocer en todo momento que necesitan. Nos cuentan muchos “secretillos” e intentamos hacer cosas con ellos de manera individual que sabemos que les va a gustar.

Ahora les podemos dedicar el tiempo que necesitan al tener la libertad gestionar los horarios para hacer tareas, en definitiva, al no tener que funcionar de manera  tan “robotizada”.

Manualidades Matia Fundazioa

Tenemos libertad para distribuir el horario laboral como mejor creamos, no se limita el tiempo de ducha, ni de la comida, no se pautan a una determinada hora las siestas. Funcionamos como una familia, el módulo B de Fraisoro lo siento un poco mío.

Yo, gracias al cambio en nuestro modelo de atención, voy contenta a trabajar, porque ahora siento que el trabajo está bien hecho y que cuido a las personas de manera más personalizada y en base a sus necesidades.

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