Envejecer en casa


Autor: Antonio Zugasti. Cooperativista de Trabensol

Los mayores tenemos que despabilar, porque hoy lo de envejecer apaciblemente lo están poniendo difícil. Es una de las paradojas de nuestro tiempo. Por un lado la ciencia médica y la tecnología actual han permitido prolongar la vida humana de una forma muy notable, especialmente en los países más ricos. Pero, por otro lado, para el sistema económico imperante  esa multitud de personas mayores estorba. No producen, y para que consuman hay que darles una pensión. Vamos, un desastre económico. Y en tiempos de crisis mucho peor.

O sea que con la mentalidad actualmente dominante se ha logrado convertir una gran mejora de la humanidad en un gran problema social. La pregunta qué hacemos con los mayores se ha convertido en un quebradero de cabeza para los mercados: a los mayores no se les puede vender, no se les puede invertir, ni especular con ellos, son una deuda de la que nadie se quiere hacer cargo, y el consejo dado a los mayores por  el ministro de finanzas del Japón  de que se hagan el harakiri para mejorar la economía nacional, nos tememos que por estas tierras iba a tener muy poco éxito.

Tradicionalmente los mayores eran atendidos en el entorno familiar. Envejecer en su casa era lo más normal y lo más deseado. Si una persona recurría a una residencia, lo hacía forzada por la imposibilidad de mantenerse en su medio habitual.  Pero hoy a la familia, en general más pequeña, sometida a múltiples tensiones, muchas veces trabajando fuera de casa los dos miembros de la pareja, le supone una carga muy pesada, a veces extenuante, atender la larga vejez de sus mayores.

Ante esta situación hace ya unos años que un grupo de mayores decidimos cambiar la pregunta. No esperamos a ver qué hacen con los mayores, sino que nos planteamos: ¿qué hacemos los mayores?. ¿Cómo resolvemos nuestro problema? Partimos de una idea fundamental: los problemas se resuelven mucho mejor cooperando que compitiendo. Frente al sálvese el que pueda propio del sistema capitalista, apostamos por el todos juntos, y nos pusimos manos a la obra.

No renunciamos a la vieja aspiración de envejecer en casa, pero dadas las dificultades que suponía hacerlo en la casa que había sido nuestra vivienda hasta entonces, nos propusimos como meta construir una gran casa, una casa para todos, adaptada a las nuevas condiciones impuestas por la edad. Una casa donde la compañía de los amigos y el apoyo mutuo nos permitieran afrontar de una manera esperanzada la etapa final de la vida.

Constituimos una cooperativa, Trabensol, trabajadores en solidaridad, y emprendimos la marcha. Una larga marcha de más de diez años, pero hoy ya tenemos la gran casa, una espléndida gran casa, en un pueblo tranquilo y bien cuidado, Torremocha de Jarama (Madrid). Y hemos empezado a vivir en ella. Disponemos de un apartamento donde preservar nuestra intimidad, y de multitud de espacios comunes donde realizar una rica y activa vida social.

Proyecto arquitectónico de Trabensol en Torremocha del Jarama, Madrid

Proyecto arquitectónico de Trabensol en Torremocha del Jarama, Madrid

Comenzamos a vivir en ella cuando todavía estamos plenamente válidos y activos. Se trata de integrarnos placenteramente en nuestro nuevo entorno, desde el apartamento recién estrenado, la casa común, hasta el pueblo que nos acoge y al que pretendemos aportar lo que nuestra experiencia y capacidades nos permitan. Sentirnos a gusto en nuestra casa, seguir las recomendaciones que parecen más acertadas para abordar la vejez: actividad física, intelectual y social, relaciones humanas ricas y afectuosas, atención adecuada a las necesidades de cada uno.

Así, cuando llegue el inevitable deterioro físico o mental, tener la compañía y el apoyo de una nueva familia. Y, por supuesto, cuando sea necesario, el apoyo profesional que se requiera. Por fin, afrontar el final de la vida con la íntima satisfacción de haber dado un paso, por muy pequeño que sea, hacia un mundo donde imperen unas relaciones humanas más benévolas y más gratas, lejos de la competencia, el individualismo y la ambición que hoy se fomentan por doquier.

En Torremocha de Jarama 7-7-13

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2 comentarios on “Envejecer en casa”

  1. Adela de Corral dice:

    Cuido personas mayores, soy argentina, viviendo en argentina, personalmente pienso a la antigua, pienso que una persona mayor debe envejecer en casa, con la compañía y el amor de los suyos, así como ella formó y enseñó a sus hijos a crecer, con muuucha paciencia, los hijos deben devolver a sus padres un envejecer digno, en su casa, asistido por los propios hijos, complementando las tareas de seguimiento con personal autorizado, que guiará a los hijos el camino a seguir con respecto a sus padres. Ellos son vulnerables, y no deben ser maltratados en ningún geriátrico, Los Acompañantes Terapéuticos, así se los llama en argentina, son los que “toman la batuta” del problema ante una persona mayor, y aconsejan al paciente, y al entorno familiar sobre qué y cómo medidas tomar, como aumentarles la calidad de vida, como hacerles sentir y hacer que sean útiles a los demás, que no sean una carga.
    En breve, sacaré un libro explicando todo esto, con mucho detalle.
    Hay que devolver con creces lo que nos han brindado con tanto sacrificio y amor.
    Dios espera eso de nosotros, y además, nosotros estaremos tranquilos de pensar que en nuestra vejez, nuestros hijos y/o familia se encargará de nosotros. Basta de materialiamo. Un poco más de espiritualidad le haría muy bien al mundo.
    Muchas gracias, Adela de Corral. Desde Argentina

  2. Les felicito sinceramente por la iniciativa. Me llamo Josep de Martí y dirijo el portal de las residencias para personas mayores Inforesidencias.com. Desde hace unos años organizamos viajes a países del norte de Europa para conocer cómo funciona allí la atención a la tercera edad y, de vuelta en casa nos preguntábamos por que aquí no se construían proyectos de viviendas compartidas o agrupadas para personas de edad (seniors, mayores, tercera edad..). Me parece muy bien que lo hayan hecho y les deseo mucho éxito. De hecho, sólo un 5% de las personas de más de 65 años acaban necesitando una residencia geriátrica (en el sentido de residencia con servicios de atención a la dependencia que den apoyo en las actividades de la vida diaria), pero quizás muchas más personas tomarían la decisión de acceder a un tipo alternativo de vivienda como el que ustedes plantean. Está claro que en un futuro cercano, a medida que se incremente el número de personas mayores y su diversidad, las alternativas deberán ir surgiendo.


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